Primer 'adiós' a las mascarillas en España. Tras más de un año en las que se han convertido en un complemento indispensable, su uso deja hoy de ser obligatorio en los espacios al aire libre.

Las sonrisas vuelven a calles que durante 13 meses han recorrido rostros a medias. Y con ellas, los miedos. Con una vacunación en plena ebullición, son muchos los que consideran que aún no es tiempo de dar por vencida la pandemia y prefieren esperar mayores certezas para deshacerse de un elemento indispensable para contener los contagios.

Sin embargo, no es eso lo que indica la norma. Lo cierto es que la relajación de su uso no implica la obligatoriedad de prescindir de ella. De hecho, aún existen numerosos casos en los que portar la mascarilla será indispensable, e incluso motivo de multa en caso contrario.

Por eso, las autoridades sanitarias insisten: todos los residentes en España tendrán que llevar una mascarilla a mano para poder ponérsela en caso de que sea necesario.

¿Cuándo estoy obligado a utilizarla?

Según remarca la norma emitida en el BOE, la mascarilla continuará siendo obligatoria en aquellos espacios exteriores en los que no se pueda garantizar la distancia de seguridad interpersonal (1,5 metros).

También será obligatoria en cualquier espacio público cerrado o privado de uso público. Es decir, en centros comerciales, comercios, bibliotecas, supermercados o centros de salud. Asimismo, será indispensable llevarla en el transporte público, incluyendo andenes, estaciones o teleféricos.

De igual forma, será obligatoria en el interior de los barcos. No en el camarote ni en los espacios exteriores de la nave si se puede garantizar la distancia de seguridad.

El Gobierno también detalla el procedimiento en eventos multitudinarios. Según la norma, no será obligatoria si los asistentes están sentados con más de 1,5 metros de distancia entre ellos. En cambio, será obligatoria si los asistentes están de pie o no se respeta la distancia de seguridad.

En contraposición, el Gobierno ha añadido una medida de relajación al fin de la obligatoriedad de su uso al aire libre. A partir de hoy, los ancianos de los centros de mayores con más del 80% de los residentes con la pauta completa de vacunación frente al COVID no tendrán que seguir usando mascarilla. Sí tendrán que hacerlo, en cambio, los trabajadores de los mismos y quienes acudan a hacer una visita.

Además, como ya indicaba el decreto anterior, los niños menores de seis años y las personas con dificultades respiratorias podrán prescindir de ellas en cualquier caso, al igual que si se está llevando a cabo alguna actividad que por su propia naturaleza impida el uso de mascarilla, como comer o beber.

En caso de no llevar puesta la mascarilla en los supuestos que rigen como obligatorios, los ciudadanos quedarán expuestos a una multa de hasta 100 euros.

¿Estamos preparados?

España llega a esta relajación de las medidas en la situación más favorable de todo 2021. La vacunación está permitiendo a gran parte de la población española a escapar del yugo del virus.

La mejoría se nota en los hospitales y en las camas UCI, que llegaron superar con creces sus posibilidades. La incidencia llegó a rozar los 900 casos por 100.000 habitantes y en el último informe de Sanidad no se llega a los 100.

Los buenos datos también se evidencian en los hospitales, aunque a un ritmo menos acelerado. Actualmente, 2.366 pacientes continúan ingresados por COVID, mientras que 641 han requerido el traslado a la UCI.

A todo ello se suma la protección de los más vulnerables. El 100% de los mayores de 80 años, el grupo más afectado por la enfermedad, ya han sido inmunizados. Cifras similares siguen a la franja inmediatamente posterior, la de 70 a 79 años, con un 96,5% de inmunizados.

No obstante, y a pesar del progreso de la situación epidemiológica, la mitad de la población aún no ha recibido ninguna dosis de la vacuna y, por tanto, está en riesgo de contraer la enfermedad.

Por este motivo, los expertos piden cautela y sostienen la necesidad de contar con la mascarilla como un complemento a las medidas de precaución cuando consideremos que podemos estar en riesgo, incluso cuando su uso no sea obligatorio.

El virus, debilitado en exteriores

A la mejoría de los datos se suman las evidencias de los estudios científicos de los últimos meses. Ahora, un año después, la ciencia señala un camino más certero para ir cercando al virus: la posibilidad de contagio en exteriores es extremadamente inferior que en interiores.

Un informe del Ministerio de Sanidad datado de finales de 2020 señala que "el riesgo en interiores es claramente superior frente a exteriores". Expone así que en un estudio de seguimiento de 110 casos y contactos sin ningún tipo de medida de protección se calculó "un riesgo de transmisión de unas 20 veces mayor en interiores frente a exteriores".

¿Influirán las variantes?

Las evidencias sobre el comportamiento del virus en espacios abiertos podrían cambiar por la transmisibilidad de variantes emergentes. Actualmente la más preocupante es la Delta, hallada por primera vez en la India.

Según los últimos estudios científicos, se trata de una cepa especialmente transmisible. De hecho, es un 60% más contagiosa que la Alpha o británica, predominante en España. No obstante, se estima que aún ronda el 10% de los casos en nuestro país.

Otra de las preocupaciones sobre esta variante reside en la efectividad de las vacunas. Para que sean efectivas frente a esta cepa, los ciudadanos deben estar totalmente inmunizados, ya que su efecto con una sola dosis no es suficiente para proteger de una posible afección grave de la enfermedad.

Por el momento se desconoce si la retirada de las mascarillas en exteriores podría influir en una mayor transmisibilidad de esta cepa. Por eso, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria advierte: "La situación de pandemia sigue presente, el coronavirus sigue entre nosotros y el número de personas susceptibles sigue siendo elevado, seamos prudentes y cumplamos con las recomendaciones de las autoridades sanitarias".