Petardos, trozos de hormigón, lluvia de casquijos y golpes, porra en mano. Barcelona ha vuelto a convertirse en el epicentro de una batalla campal producida, en muchos casos, en el marco de las concentraciones convocadas en diversos puntos del país para reclamar la puesta en libertad de Pablo Hasél. En el quinto día consecutivo de protestas en defensa de la excarcelación del rapero, la Ciudad Condal ha sido testigo de la actuación de grupos violentos que han perpetrado saqueos y destrozos en superficies comerciales y en la vía pública, que han obligado al cierre temporal de las comunicaciones en el Metro. Una noche de caos que se ha saldado con 35 detenidos -13 de ellos serían menores de edad- acusados de desórdenes públicos y actos de pillaje.

Precisamente, en las principales arterias de la ciudad barcelonesa se han destruido múltiples escaparates de tiendas y se han producido robos en las mismas. Además, se ha intentado forzar a base de golpes la entrada de la Bolsa de Barcelona, donde han prendido fuego a una papelera y se han realizado pintadas contra la actuación de las fuerzas policiales, que han cargado duramente contra algunos manifestantes y radicales que han incendiado contenedores y vehículos, han arrancado señales y maceteros y han levantado barricadas con vallas en varias calles. Uno de los momentos más problemáticos de la noche se ha dado cuando los agentes han avanzado desde dos puntos opuestos en una misma calle, lo que ha provocado una peligrosa aglomeración de personas.

Sobre estas cargas, el Centro Iridia de Defensa de los Derechos Humanos ha denunciado que se han detectado a "tres agentes de la Brigada Móvil de Mossos con lanzadores de foam sin identificar correctamente". En este sentido, han señalado que "no puede ser que no vayan identificados", y que por ello "tienen que ser sancionados". Estas acciones violentas no sólo se han producido en Barcelona; también en Lleida, Tarragona y Girona se han registrado altercados y enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra que han derivado en el lanzamiento de piedras, bengalas y otros objetos, así como en varias detenciones.

En el resto de Cataluña, tres personas más han sido detenidas -dos en Tarragona y una en Lleida- y nueve personas han precisado atención médica ante heridas de diversas consideración provocadas por la situación de violencia vivida en los puntos de mayor tensión; entre ellas, una persona en Cubelles (Barcelona) ha tenido que ser trasladada de urgencia al hospital tras ser atropellada por un conductor cuando un grupo intentaba cortar la C-31. De esta forma, la comunidad ha vuelto a quedar sumergida por quinto día consecutivo en una ola ascendente de violencia y altercados después de que el músico Pablo Hasél fuera enviado a prisión para cumplir una pena firme de nueve meses de cárcel por enaltecimiento de terrorismo.

Y eso que en esta ocasión se había preparado y desplegado un fuerte dispositivo policial desde primera hora de la tarde en toda Cataluña. Todo con el objetivo de evitar los hechos producidos en los días anteriores y que habían acabado, hasta lo sucedido en la noche de este sábado, con 14 heridos y la detención de cuatro personas por delitos de desorden público, resistencia y atentado contra la autoridad y lesiones leves. No obstante, este marco de violencia no sólo se ha registrado estos días en la comunidad catalana y, en concreto, en Barcelona.

Agentes detienen a una persona que participó en la manifestación en defensa de Pablo Hasél en Barcelona

También en Madrid se habían extremado las medidas de seguridad con la pretensión de evitar imágenes como las que se han dado en Cataluña. En la capital española, más de 300 efectivos policiales se habían desplegado, dando lugar a cacheos indiscriminados -especialmente en los alrededores de la Plaza de Callao-, para evitar que los algunos de los participantes lleven objetos punzantes. Preocupaba la situación porque, a muy pocos metros de esta concentración, en la Plaza de Sol, asociaciones de extrema derecha habían convocado una contraprotesta. El objetivo de los agentes era evitar a toda costa que estas dos manifestaciones se acabasen cruzando.

Finalmente, ha reinado la tranquilidad y la normalidad en el trascurso de una manifestación donde se han reclamado la puesta en libertad de Hasél y se han escuchado proclamas en solidaridad con las personas detenidas en las últimas horas, así como gritos de denuncia contra la "represión policial" que, según han defendido, se ha producido "sin descanso" a lo largo de estos días allí y en otros puntos del país. La jornada en la capital, no obstante, se saldó con cinco detenidos por intentar quemar un contenedor, ya cuando la protesta se había disuelto.

En contraposición a lo ocurrido en Madrid, sí ha habido disturbios en lugares como Pamplona, donde también había sido convocada una manifestación en defensa de Pablo Hasél. Antes del término de la misma, justo en el momento en el que se iba a leer un manifiesto, comenzó el lanzamiento de objetos que obligó a poner fin a aquella concentración. En este caso, el despliegue de las fuerzas del orden provocó que se disipara esa concentración sin que se produjeran mayores incidentes. También en Granada una persona ha sido detenida en una nueva protesta organizada contra "la represión y la impunidad policial". En esta concentración, que se había convocado en apoyo al hombre agredido por dos policías en Linares (Jaén) junto a su hija y por la libertad de Hasél, se acabaron quemando varios contenedores, además de provocarse daños en mobiliario urbano.

Horas después, en el centro de Bilbao las cámaras captaron a un hombre prendiendo fuego a un contenedor durante la manifestación de apoyo a Pablo Hasél en la capital vizcaína. En este caso, ha sido la única persona detenida durante las protestas celebradas allí, donde también se ha visto actuar a otro grupo de violentos que ha volcado contenedores, ha movido jardineras y ha lanzado botellas a la Ertzaintza. Así ha sido el final amargo a una multitudinaria manifestación pacífica que ha recorrido el centro de la ciudad.

Tensión en la policía y en las instituciones

La tensión por la situación de Pablo Hasél se nota en las calles, sí, pero también en las instituciones. Razón por la que el conseller catalán de Interior, Miquel Sàmper, se ha reunido con los sindicatos de los Mossos; un encuentro que habían exigido los representantes de la policía catalana asegurando que el ánimo de los agentes está muy crispado por las críticas a su actuación y por la falta de apoyo institucional. En esta línea, Esquerra había solicitado a Interior, en manos de Junts per Catalunya, una investigación "ágil y diligente" sobre lo ocurrido en las manifestaciones.

El control del cuerpo policial autonómico se ha convertido en arma arrojadiza para los políticos catalanes. Por ello, otros líderes han querido condenar lo sucedido en múltiples puntos de España por la cuestión del rapero; entre ellos, Salvador Illa, con mensaje directo a ERC. El exministro de Sanidad y ganador de las elecciones catalanas ha asegurado en las últimas horas que "quien no defienda a los Mossos queda inhabilitado para gobernar". No sólo Illa: Ciudadanos también ha arremetido contra el líder de Esquerra, Pere Aragonès, por criticar a los Mossos. "¿Dónde está Aragonés, lejos de censurar los disturbios critica a los Mossos?", se han preguntado desde la formación naranja.

Que no caigamos en esa trampa no nos pone del lado de la violencia, sino del avance democrático"

Podemos

Otro camino ha tomado Podemos para denunciar la situación vivida en Cataluña y el resto de España tras la detención de Pablo Hasél. "Siempre que se denuncia en las calles una anormalidad democrática, el poder mediático pone el foco en los disturbios para que se deje de debatir del problema raíz, y nada cambie. Que no caigamos en esa trampa no nos pone del lado de la violencia, sino del avance democrático", ha expuesto el partido morado. Más crítica con estos sucesos se mostró horas antes Ada Colau, que emplazó a los partidos a cooperar para pedir calma: "Esos incidentes, esa destrucción del mobiliario público no son una solución. Ese no es el camino", ha apuntado la alcaldesa de Barcelona, rechazando horas la violencia en las calles.

Mucho más dura, y con ataque incluido a podemos, era la idea que han defendido estos días desde el Partido Popular. Ellos han denunciado que es el máximo dirigente de la formación morada quien prende las calles. "Cuando Iglesias alienta los disturbios y enaltece a los criminales, lo hace todo el Gobierno. Sánchez tiene que elegir: o está con la democracia o está con Iglesias", ha denunciado la vicesecretaria de Organización del PP, Ana Beltrán. En contraposición, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha expresado su "rotunda condena" por estos hechos, y ha aseverado que la libertad de expresión no ampara los actos violentos. Para Narbona, en una democracia "plena como la nuestra" todos los derechos "se pueden defender sin recurrir a ningún acto de violencia". Y ha querido recordar que el Gobierno tiene previsto modificar la legislación actual para, según ha concluido, fortalecer la libertad de expresión.