La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, sitúa la fecha del fin del estado de alarma en el fin de la desescalada, por lo que el Ejecutivo intentará ampliarlo hasta finales de junio o principios de julio, previsiblemente.

Además, confirma que la intención del Gobierno es no volver a acudir a dicho estado de alarma en caso de que haya un nuevo rebrote. Fuentes de Moncloa confirman a laSexta que para ello, el Gobierno quiere hacer cambios en leyes existentes.

En este sentido, Calvo ha defendido gestionar un sistema por el que las comunidades autónomas puedan luchar contra posibles repuntes y reaccionar de forma cotidiana a esas situaciones.

"Tenemos que pertrecharnos para pasar el verano y el otoño, por si existe un repunte o vuelta de la intensidad en unas condiciones que ya no tenga que ser utilizable el artículo 116 de la Constitución", que es el que regula los estados de excepción, ha afirmado.

Fueron sus declaraciones durante su comparecencia ante la Comisión Constitucional del Senado, en la que avanzó que buscarán esos "acuerdos" con las demás formaciones políticas ante cuestiones de educación o de reforma sanitaria en "algunos elementos importantes de la legislación básica que queremos afrontar con mucha rapidez".

El Gobierno negocia para la prórroga

El Ejecutivo ya ha comenzado los contactos con los grupos parlamentarios para recabar los apoyos necesarios para mantener el estado de alarma durante el tiempo que dure el proceso de desescalada.

En esta ocasión, proponen que, en vez de ser quincenal, se amplíe durante un mes, hasta el 24 de junio. Además, incluiría algunos cambios, como por ejemplo, el de dotar a las autonomías de mayor poder de decisión.

Pero el Gobierno no lo tiene fácil, pues en el debate de la última prórroga en el Congreso de los Diputados se hizo latente la pérdida de apoyos a la medida. Ahora, son claves los votos de Ciudadanos y PNV, que aunque apoyaron la última ampliación no garantizan mantenerse en el 'sí'.

Por su parte, ERC condiciona su voto a reactivar la mesa de diálogo entre el Gobierno central y el catalán y a que se ponga fin al mando único.

El Partido Popular, sin embargo, ya ha reiterado su 'no' a la prórroga. Su líder, Pablo Casado, ha propuesto un "plan B" al plan de desescalada del Gobierno. "No hay excusa para mantener a toda España en situación de excepcionalidad constitucional", defiende el líder 'popular'.