La mismísima cúpula del BBVA habría permitido la contratación del excomisario José Manuel Villarejo para tareas de espionaje. Así lo cree el juez Manuel García Castellón, según recoge en un auto al que ha tenido acceso la agencia Efe.

En él, incide en que el espionaje interesaba a los altos cargos del banco por el beneficio personal y empresarial que podía reportar y considera necesario determinar si existió ausencia de mecanismos de control y tolerancia con prácticas contrarias a la buena fe empresarial.

El presidente del banco por aquella época, Francisco González, se ha pronunciado al respecto en un comunicado a la agencia Europa Press, en el que afirma que tuvo conocimiento de la contratación del excomisario a través de la prensa.

González sostiene que no se puede hablar de un mal comportamiento de la entidad en su conjunto, sino que habría que delimitar "actuaciones individuales de carácter irregular" y considera que la actuación de BBVA fue "intachable".

Este caso se remonta al año 2004, cuando la constructora Sacyr intentó hacerse con el control del BBVA. Para detener la operación, el banco contrató a Villarejo, que según las investigaciones intervino 15.000 llamadas y pinchó 4.000 teléfonos, entre ellos el del entonces jefe de la oficina económica de Moncloa, Miguel Sebastián.

La entidad pagó supuestamente más de cinco millones a la empresa de Villarejo entre 2012 y 2017, aunque en total se sospecha que los pagos ascendieron hasta los 10 millones de euros.