Fernando Peña es el número uno en la lista de querellados por el fraude de Nummaria, pero ha sido el último en pasar por el juzgado y sólo ha respondido a las preguntas de su abogado. Era el director de Nummaria y el supuesto cerebro de la trama. También el hombre al que Ana Duato acusa de traición: "Puse toda la confianza en él y me siento muy traicionada".

Es el peligro de confiar en un hombre que ya fue condenado a tres años de cárcel en 2003 por quedarse con casi medio millón de euros de cuatro clientes. El Gobierno socialista le indultó parcialmente y evitó su entrada en prisión en 2009. A cambio no debía volver a delinquir en cuatro años.

Los supuestos delitos que se investigan ahora se cometieron entre 2010 y 2014. Así que Peña habría incumplido la condición. El entramado con el que supuestamente defraudó al menos 15 millones de euros es muy complejo y pasa por Reino Unido y Costa Rica.

Según los expertos es, además, muy innovador: se vale de una figura creada por Bruselas, la Asociación Europea de Interés Económica, para desviar el dinero fuera de España sin pasar por caja.

Pero la relación de Peña con los paraísos fiscales se remonta a mucho antes. Sólo a través Mossack Fonseca, Nummaria controlaba casi 100 empresas en Niue, las Islas Vírgenes Británicas, Samoa o Seychelles. La primera de ellas se registró en 1989. En su declaración, Peña ha asegurado que todo es legal y que Ana Duato e Imanol Arias son inocentes.