Dolores Delgado ha afirmado en el Congreso que el hecho de haber sido ministra de Justicia antes de asumir el cargo de fiscal general del Estado "no debe entenderse como una debilidad, sino como una fortaleza".

"No debería llamar la atención ni debería producir desasosiego que quienes nos representan en el poder legislativo, quienes lo hacen en el ejecutivo y quienes desempeñan cargos judiciales o fiscales hayan podido ostentar alguna otra representación", ha manifestado Delgado ante la Comisión de Justicia, el último trámite que debe superar antes de ser nombrada fiscal general.

La exministra ha subrayado que el propio diseño del sistema preserva "la autonomía, la imparcialidad y la independencia" de los fiscales". A su juicio, "reducir la Fiscalía a una institución bajo permanente sospecha" o presentarla como un organismo "sometido a los vaivenes políticos" es "injusto" para todos los profesionales que cada día acuden a su puesto de trabajo.

Delgado ha recordado también la existencia de sistemas de "corrección" en el propio Estatuto Fiscal para garantizar la autonomía de los fiscales en esa jerarquía del Ministerio Público.

Ante la Comisión de Justicia, la exministra ha repasado su currículum y sus 30 años en la carrera fiscal y ha garantizado que siempre ha actuado guiada por los principios constitucionales de "defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés publico" y con las víctimas como su "guía".

En su caso, el CGPJ se dividió y avaló su candidatura por 12 votos a 7, eliminando del informe palabras habituales en ese tipo de dictámenes como "idoneidad" o "méritos".