Algunas de las víctimas del confinamiento derivado de la crisis por coronavirus son las personas con discapacidad. Concretamente, Pablo, un hombre de 32 años que padece autismo y problemas de autoconducta, necesita mantener rutinas como salir a la calle para no retroceder.

Su madre, Carmen Gil, ha explicado a laSexta que en muchas ocasiones su hijo expresa su malestar con agresiones o gritos. Antes del confinamiento acudía de cinco horas al día a un centro de día y es que, como ha explicado Berta González, coordinadora técnica de Plena Inclusión España, son personas que requieren "pequeños paseos terapéuticos para garantizar su seguridad".

Por eso sus familiares piden comprensión a la Policía y a la sociedad para no verse señalados o increpados cuando salen a la calle, así como la inclusión de esta excepción por parte del Gobierno como una de las causas de fuerza mayor para saltarse el confinamiento. "Es absolutamente imprescindible salir a la calle, no es un capricho", ha explicado Carmen.

En esta línea, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, ha apuntado que "si es necesario por prescripción médica que una persona tenga que salir para dar un paseo puede hacerlo incluso acompañada".

Por su parte, las residencias para personas con discapacidad también han manifestado su descontento con las medidas. Aseguran que tienen necesidades de "material, protección y personal sanitario", como ha explicado Amparo González, directora de la Fundación Gil Gayarre. Recriminan que están actuando como centros sanitarios sin serlo, por eso piden formación, mascarillas y voluntarios.