La medida del estado de alarma por el coronavirus ha coincidido con el inicio de la temporada alta de bodas, y el sector ya calcula pérdidas millonarias.

Alrededor de 17.000 parejas han tenido que posponer su boda moviendo la fecha a otro mes, y otros directamente han tenido que cancelar la ceremonia puesto que hay salones que no tienen fechas disponibles.

Aún así, y a pesar del confinamiento, algunas parejas que tenían previsto darse el "sí, quiero" antes de que se decretase el estado de alarma, lo han hecho de formas mucho más originales.

Es el caso de Cris y Lara, que decidieron celebrar su 'no boda' para todos sus invitados y en riguroso directo, con atrezo, fotos y maestra de ceremonias incluidos. "Después de tomar la decisión de aplazar la boda y habérselo dicho a nuestros invitados, decidimos montar una ceremonia online", una solución creativa, dicen, para momentos difíciles.

En la misma situación se han visto Carmen y Alejandro. "Justo el día antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma pensamos en hablar con el catering, que al final es el gasto más grande que tenemos", cuenta la pareja. Finalmente han podido posponer la boda para noviembre.

Como explican desde el sector, la mayoría de las parejas han optado por posponer la boda, solo una pequeña parte, menos del 10%, han cancelado la celebración porque no hay fecha porque las opciones disponibles no les convencen.

De aumentar ese porcentaje de cancelaciones, dicen desde el sector, las pérdidas serían millonarias. "Una boda ronda los 25.000 euros. Si cancelasen todas estaríamos hablando de pérdidas de más de 300 millones de euros", explica Marta Casero, organizadora de bodas.

En España cada año se casan unas 320.000 personas y el sector da trabajo a unos 40.000 profesionales.