El Gobierno no ha introducido la apertura de las piscinas en ninguna de las fases del plan de desescalada en la pandemia de coronavirus. Si bien, según un documento provisional al que ha tenido acceso laSexta, ya estarían trabajando en el protocolo a seguir en caso de que se pudieran abrir este verano.

Este documento, que según las comunidades autónomas les ha remitido el Ministerio de Sanidad, no va dirigido a las instalaciones privadas y está fechado el 28 de abril. En él se contemplan las medidas a aplicar en tres fases: durante el cierre temporal, antes de la reapertura y tras su apertura.

Medidas durante el cierre temporal

La primera fase está destinada a seguir unas pautas de mantenimiento y de seguridad en las instalaciones, que en la actualidad se encuentran cerradas.

En el documento se aconsejan a los equipos que gestionen las piscinas que interrumpan los sistemas de climatización del agua, desconectar las sondas de los sistemas de dosificación y conectar semanalmente el sistema de depuración.

Si bien las piscinas de verano abren cada año a principios del mes de junio, las instalaciones cubiertas procedieron a su cierre cuando los casos de coronavirus se dispararon en nuestro país y el Ejecutivo decretó el estado de alarma.

Medidas antes de la reapetura

El objetivo de esta segunda fase es que tanto las instalaciones como el agua de los vasos estén libres de microorganismos patógenos y de sustancias que pudieran resultar un perjuicio para la salud del usuario.

En esta segunda etapa tendrán que ser desinfectadas todas las zonas y equipos que formen parten de la instalación con materiales de un solo uso. Puede ser el caso del césped, los vestuarios, los servicios, las duchas, las taquillas, la zona de primeros auxilios e, incluso, las paredes de todo el recinto.

Todo este proceso, según apunta el documento de recomendaciones, se hará con la supervisión de un responsable o encargado, que tendrá que hacer una inspección posterior para verificar que se han cumplido las indicaciones y los protocolos.

Además del proceso de desinfección, será obligatorio incorporar un control diario de COVID-19 en el agua de dichas instalaciones y ventilar todos los espacios cerrados.

Medidas tras la reapertura de las instalaciones

Antes de proceder a la reapertura, se tendrá que notificar la misma a la Consejería de Sanidad correspondiente en cada comunidad autónoma; y pedir una autorización al Centro de Salud Pública en caso de utilizar agua diferente a la de la red pública.

Una vez estén abiertas las instalaciones, diariamente se seguirán estrictos protocolos de limpieza. En este caso, advierten de que es necesario tener precaución para no mezclar el cloro con otro tipo de desinfectante.

Controles de temperatura y síntomas respiratorios

En cuanto al aforo, tendrá que ser adaptado para que se respete una distancia de seguridad de 2 metros entre los bañistas, que tendrán que someterse a un control de temperatura al entrar. Si presentan más de 37,5 grados o síntomas respiratorios, no podrán acceder a la instalación.

A cada usuario se le proporcionará una bolsa de plástico para que deposite el material desechable que utilice durante la jornada. Una vez termine de hacer uso de esta, tendrá que tirarla atada a un cubo de basura con tapa y pedal, que se colocará a la salida de las instalaciones.

La vigilancia dentro del recinto será incrementada para hacer cumplir las distancias de seguridad entre los bañistas y los socorristas, que deberán portar mascarilla al dirigirse a cualquier persona, podrán tomar la temperatura de manera aleatoria a cualquier usuario durante la jornada.

No estará permitido el uso de toboganes ni trampolines, como tampoco la utilización de balones, colchonetas, aletas, burbujas, entre otros objetos personales. Lo que sí se recomendará es usar gafas de baño.