A principios de 2010 los problemas en las empresas de Díaz Ferrán eran ya evidentes y decidió recurrir a Avalmadrid en busca de financiación para varias de sus compañías. Según publica eldiario.es, los técnicos de la entidad valoraron negativamente la operación y desaconsejaron que se prestara dinero de este ente semipúblico.

Esperanza Aguirre presidía entonces la región y su consejero de Economía, Antonio Beteta, decidió pasar a la acción en favor del entonces presidente de los empresarios. Envió una carta en la que intercedía ante el presidente de Avalmadrid: "Me informan que se analizarán posibles operaciones de una de las empresas madrileñas de referencia, como es el Grupo Marsans [....] Rogándote que tengas estos datos en consideración".

Dos semanas más tarde, y a pesar de las reticencias de los técnicos, Avalmadrid entregó a Díaz Ferrán 3,3 millones de euros en avales de los que 2,726 millones nunca se recuperaron. Solo cuatro meses después, Viajes Marsans entró en concurso de acreedores.

Fue Avalmadrid responsable también del préstamo a la empresa de la familia de Isabel Díaz Ayuso. Un crédito que según cuenta Infolibre, fue avalado por 14 inmuebles de los accionistas.

De estas propiedades, ocho cambiarían después de titular, incurriendo presuntamente en un delito de alzamiento de bienes porque lo hicieron cuando la empresa ya había quebrado. La cúpula de Avalmadrid, dice Infolibre, nunca tomó medidas para evitarlo.