Sánchez ha advertido que seguirá con su anteproyecto de presupuestos generales para 2019. "Con esta senda o la anterior, lo vamos a hacer", ha afirmado. Con o sin sus aliados, el Gobierno no negociará la senda de déficit. Además, ha culpado a la oposición de perjudicar con su bloqueo a los ciudadanos.

Dentro de un mes se volverá a votar en el Congreso junto al techo de gasto. Comienza el pulso del Gobierno con los grupos. Los que auparon a Sánchez a la Moncloa y que el viernes le dieron la espalda, han exigido la modificación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria que acabe con el poder veto del PP en el Senado.

Desde ERC han pedido responsabilidad a los populares. Sin embargo, precisamente para el nuevo líder del PP, el PSOE ha vuelto a hacer, ha dicho, lo de siempre: "Despilfarro, subir impuestos y mala gestión".

Mientras, desde Ciudadanos creen que solo hay una salida para Sánchez y es "convocar elecciones". El presidente del Gobierno tiene hasta septiembre para convencer a sus socios. De lo contrario, la gobernabilidad se complica.