11 de septiembre. Cataluña celebra su Diada más atípica debido a las restricciones por la pandemia de coronavirus y la división en el Govern ante la posible inhabilitación de Quim Torra.

El primer acto del día ha sido la tradicional ofrenda floral, pero sin la Guardia de Honor ni con la banda oficial. La representación ha tenido que ser mínima, pero con una reivindicación intacta.

En su discurso de la Diada, Torra ha instado este jueves al rey Felipe VI y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a "pedir disculpas por la persecución, detención y fusilamiento" del expresident Lluís Companys y ha denunciado la "represión" en un "Estado autoritario y vengativo".

Además, ha reivindicado a los "presos políticos y exiliados", que "sufren", según ha denunciado, "aún hoy una persecución política propia de un Estado autoritario y vengativo".

Una disculpa que ya ha descartado la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo. En una entrevista en 'Canal Sur Radio', ha destacado que "en democracia las cosas no se plantean así porque no sirven de nada". Descarta esa disculpa y apuntar a la nueva ley de memoria histórica: "En democracia no se resuelven las cosas así, en democracia se van a resolver las cosas con la ley donde vamos a considerar nulos todos aquellos juicios, sentencias, carentes de ningún tipo de garantía juridicoprocesal".

Ha sido Diada marcada por actos más simbólicos que multitudinarios. Ejemplo de ello es un acto de Òmnium en el que con 2.850 sillas la organización ha querido reivindicar a todos aquellos independentistas que tienen causas abiertas con la justicia.

Ante las restricciones por el coronavirus, en Terrassa han desfilado en coches, y en el centro de Barcelona las juventudes de la CUP han protagonizado una marcha. Eso sí, lejos han quedado este año las ya tradicionales manifestaciones multitudinarias.

Quema de un muñeco del rey

Los CDR han iniciado una marcha no comunicada previamente a los Mossos d'Esquadra por el centro de Barcelona, que ha partido del paseo Lluís Companys, donde la CUP celebraba su manifestación estática, y ha llegado hasta la Ronda de Sant Pere, donde los manifestantes han quemado un muñeco del rey.

Centenares de personas, en su gran mayoría jóvenes, se han unido a la manifestación de los CDR, convocada en vísperas de la Diada del 11 de septiembre a través de las redes sociales pero no comunicada oficialmente al departamento de Interior de la Generalitat.

A la altura de la Ronda de Sant Pere, los manifestantes han construido un muro de cajas de cartón con carteles con las siglas de empresas del Ibex-35 y de instituciones del Estado y le han prendido fuego, junto a un muñeco con una doble cara, del rey Felipe VI y de Felipe V, que también ha ardido.