El Gobierno resta solemnidad a la exhibición de los independentistas, según el ministro Catalá es una parafernalia con intención de presionar: "Han organizado este numerito para transmitir que es un juicio político. Tratan de confundir".

Pero desde Esquerra Republicana de Catalunya sitúan el foco de presión en otro lugar. "Presiona mucho más llevar a gente ante un juez que salir a la calle a defenderlos", afirma Gabriel Rufián, diputado de ERC.

Algunos como Albert Rivera acusan a Mas de abusar de victimismo: "No comparto la épica de laboratorio barata. Se juzga a Mas por prevaricar".

Por el contrario, Pablo Iglesias insiste en hablar de persecución: "Que se siente a Mas por poner urnas habla mal del estado de salud de nuestra democracia". Puestos a discutir, el PP discute hasta de la asistencia, mucho menor de lo que venden, según Casado: "Ha sido una manifestación sobre todo de cargos públicos. Ha habido baile de cifras".

Sobre esto ha hablado la vicepresidenta del Tribunal Constitucional, para explicar que no se entendió bien su sentencia que apelaba al diálogo. "La sentencia no debió entenderse como un golpe contra el diálogo, señalaba caminos", afirma Adela Asúa.

En el PSOE lamentan lo ocurrido porque dicen que perjudica a la imagen de nuestro país. "Ante este espectáculo nadie gana y todos perdemos", ha señalado Mario Jiménez, portavoz de la gestora.