El presidente del Partido Popular ha vuelto a reivindicar ante sus filas un partido "moderado" y "centrado", frente a la "crispación" que, dice, quiere instaurar el Gobierno de Pedro Sánchez.

"No voy a lidera un PP desestabilizador ni bronco, que pierda de vista sus obligaciones institucionales y de Estado. Debemos liderar una mayoría centrada", ha recalcado Casado en su intervención ante la Junta Directiva Nacional del partido. Unas palabras ya pronunciadas en enero de 2020 cuando el 'popular' trazaba la línea de la oposición de esta legislatura.

De esta manera, Casado ha querido aunar a los integrantes de la formación, tras semanas en las que el tono del debate parlamentario se ha ido tornado cada vez más tenso. Sin nombrar a Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha protagonizado recientes disputas en el Congreso con Pablo Iglesias despertando cierto malestar en las filas del PP, el presidente del partido ha defendido que no hay "duros y blandos" dentro de la formación.

Por el contrario, Casado ha potenciado el mensaje de que solo existe "un único Partido Popular" al que "no le mueve el odio hacia nada ni hacia nadie" sino el "amor a la vida y el futuro de los españoles".

El líder del PP ha terminado su discurso deseando que "la tragedia de inicio a la mejor España posible y no sea una nuevo oportunidad los que quieren destruir nuestro país". También ha anunciado que pedirá a Sánchez la creación de una Oficina de Atención a las Víctimas y familiares del COVID-19.

Casado quiere liderar una "nueva mayoría social"

En clave electoral, Pablo Casado ha explicado que el PP no solo tiene la responsabilidad de hacer oposición, sino también de "construir una alternativa política". Para ello, insiste en que la formación no necesita meterse en "ninguna habitación del pánico" ni en "ninguna trinchera".

A cambio, propone ser la opción que represente "nueva mayoría social", un "punto de unión" con un proyecto político "ampliado" y "más atractivo".