El PP sube el tono contra el pacto del Gobierno y ERC para armonizar los impuestos autonómicos en España, con el de patrimonio como principal línea de batalla. El presidente popular, Pablo Casado, ha insistido precisamente desde Cataluña en que esta igualación que plantea el Gobierno "es ilegal e inconstitucional".

"La armonización fiscal es ilegal e inconstitucional en España. Es un estado autonómico y permite un margen fiscal a las autonomías que les permite reducir o aumentar determinadas bases imponibles", ha dicho Casado, que después ha denunciado que llamen a Madrid "paraíso fiscal" los que en Cataluña mantienen un "infierno fiscal".

El presidente popular sale así al rescate de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en su particular cruzada contra la intención del Ejecutivo central de revisar la fiscalidad autonómica. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, anunció que había acordado con el Gobierno de Sánchez la creación de un comité bilateral para acabar con el "paraíso fiscal" de Madrid.

En el punto de mira está el impuesto de patrimonio: un tributo transferido a las comunidades autónomas que grava el patrimonio personal y que Madrid bonifica al 100%, eximiendo del pago a las grandes fortunas (a quienes más perjudica).

"En el PP nos gusta el estado autonómico y el sistema fiscal de España y por eso vamos a seguir defendiendo que allí donde gobernamos vamos a seguir bajando los impuestos. En Madrid, que es la autonomía que han puesto socialistas e independentistas en su diana, no hay un paraíso fiscal, pero sí que hay un modelo alternativo al infierno fiscal en que han convertido Cataluña los independentistas y que ahora Sánchez quiere extender a toda España", ha insistido el líder conservador.

Varias comunidades autónomas defienden que esto es competencia desleal y es "dumping fiscal", ya que Madrid atrae a las grandes fortunas de otras comunidades con estos beneficios tributarios, sustrayendo de los ingresos por patrimonio a regiones peor financiadas.

El PP ha elevado el tono desde Barcelona, donde también ha viajado Ayuso y ha insistido en sus acusaciones de que se trata de un "infierno fiscal": "Solo pretenden imponer ideológicamente una política fiscal no para mejorar Cataluña, sino para seguir perjudicando a Madrid".

El vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Pere Aragonès, ha respondido que "no queremos que se suban impuestos a los trabajadores de Madrid sino a las fortunas de Madrid".

Uno de los protagonistas del debate, Gabriel Rufián, ha decidido utilizar las redes sociales para pronunciarse, dando a entender que, lo que en otros países se llama "pagar impuestos", la derecha española dice que es "independentistas coartando la libertad de ricos emprendedores".

 

¿Armonizar 'a la madrileña' o a 'a la catalana'?

Ahora bien, ¿en qué debería consistir esta armonización? Líderes populares tan importantes como Alberto Núñez Feijóo defendieron que "no es mala", si se hace a la baja.

"La armonización no solo es subir impuestos, es buscar cuáles son los tributos y posibilidades de establecer horquillas de máximos y mínimos", dijo el gallego.

La duda está en si esta armonización debe ser 'a la madrileña', imponiendo tipos máximos muy bajos, o 'a la catalana', estableciendo horquillas que fuercen a Ayuso a gravar a las grandes fortunas. La patronal lo tiene claro: "Si es una armonización a la madrileña (bajada de impuestos), lo entenderíamos", ha dicho su presidente, Antonio Garamendi.

Incluso el PNV se muestra a favor, pero asegurándose que el Concierto vasco y el Convenio navarro -garantizados en la Constitución-, no se tocan.

La idea de imponer unos tipos mínimos y máximos en los impuestos autonómicos no es nueva: en 2017, el ministro de Hacienda en aquel entonces, Cristóbal Montoro, encargó un informe de expertos para reformar el sistema de financiación autonómica. Una de las conclusiones de ese texto: "Sería deseable armonizar las bases imponibles y liquidables de los tributos cedidos total o parcialmente".