Sexta jornada de protestas en España. Los Mossos d'Esquadra han detenido a 109 personas en toda Cataluña desde el pasado martes 16, cuando se iniciaron las manifestaciones de protesta para reclamar la libertad del rapero Pablo Hasel, encarcelado por delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona.

De los ocho detenidos en las protestas de anoche, cinco lo fueron por asaltar una tienda de ropa en el paseo de Gràcia de Barcelona y entrar a robar, y los tres restantes por delitos de atentado contra los agentes de la autoridad y desórdenes públicos, según datos facilitados por los propios mossos. Durante estos incidentes, nueve agentes resultaron heridos por lanzamiento de botellas y objetos contundentes, dos de los cuales fueron trasladados a centros hospitalarios.

Por su parte, el Sistema de Emergencias Médicas ha informado de que en los altercados de anoche atendió en Barcelona a 11 personas, 10 en estado leve y una, menos grave, que requirieron tres traslados a centros sanitarios.

Lanzamiento de piedras, barricadas y quema de contenedores

Los lanzamientos de piedras, botellas de vidrio y bolsas de basura por parte de grupos violentos contra la línea policial que protegía la Jefatura de la Policía Nacional en la Via Laietana de la capital catalana comenzaban en Barcelona pasadas las 20.00 horas. Allí, tres agentes resultaron heridos leves por los lanzamientos de objetos y un cuarto fue trasladado a un hospital después de que fuera agredido con una señal de tráfico que los manifestantes arrancaron en la calle, han precisado los Mossos.

Igualmente, en diversas partes del centro de la ciudad se produjeron lanzamientos de objetos contundentes contra los agentes que formaban parte del dispositivo policial. Estos grupos también realizaron varias barricadas en calles del centro de la ciudad y encendieron una hoguera cerca del Palau de la Música. La cosa pudo ir a más en el Palau de la Música pero la intervención de un hombre con una senyera al grito "el Palau de la Música no se toca" hizo a los jóvenes cambiar su objetivo.

Los Bomberos tuvieron que actuar por la quema de una quincena de contenedores.

Para asistir a estas manifestaciones, las juventudes de la CUP publicaban en las redes sociales su propio manual de instrucciones. En ellos, Arran recomienda asistir con la cara tapada y cubrir los tatuajes de los brazos para no ser identificados. También propone aprovechar el material que se encuentre en la calle para construir barricadas. Y atención a este detalle: al lado de un contenedor ardiendo, la recomendación es "hacerlos brillar para ganar tiempo".

Hasta la fecha, un total de 109 personas han sido detenidas, de las que hasta el momento solo una ha ingresado en prisión, y 91 mossos han resultado heridos, casi todos de carácter leve, en las seis noches de disturbios vividas en Cataluña tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, según fuentes de la policía catalana. La noche del pasado martes, la primera en la que se produjeron disturbios en Cataluña, la policía catalana detuvo a 18 personas, mientras que al día siguiente la cifra subió a 33.

En los disturbios del miércoles se detuvieron a ocho personas, y en la del jueves, la menos virulenta, a otras cuatro. El sábado se registraron los incidentes más importantes hasta ahora por el encarcelamiento de Hasel, noche en la que se detuvo a 38 personas, de ellas 15 menores. A las detenciones hay que sumar el gran daño económico resultado de los destrozos provocados a lo largo de estas movilizaciones.

Solo este sábado ardieron 39 contenedores con un coste estimado de 58.500 euros. Se dañaron además 600 metros cuadrados de asfalto; principalmente, en Paseo de Gracia, Gran de Gràcia y Plaza de Lesseps, cuya reparación costará otros 40.000 euros. Además, se estima que los trabajos de limpieza tendrán un coste de casi 31.000 euros (30.950).

El total, la suma del sábado asciende a 156.450 euros. A esta factura habría que añadir los 725 contenedores quemados desde el martes, lo que dispararía la factura a más de 900.000 euros. Los comerciantes y hosteleros están al límite porque a las pérdidas por la pandemia se une ahora el pillaje.