El Congreso de los Diputados ha asistido este miércoles a la que parece la última intervención de Pablo Casado como presidente del PP. El todavía líder de la oposición ha aprovechado la sesión de control al Gobierno para un discurso de despedida, en lugar de para formular una pregunta al jefe del Ejecutivo.

Casado asistió al Congreso a pesar de todas las dudas por su situación precaria al frente del partido y con la reciente dimisión de su número dos, Teodoro García Egea. También a pesar del comunicado que ayer firmó la dirección del grupo popular, el mismo que hoy le ha aplaudido con fervor, en el que pedían un congreso extraordinario para darle un nuevo rumbo al partido. Es decir, para sacar a Casado de la presidencia.

Muy enérgica ha aplaudido la portavoz, Cuca Gamarra, que ayer reclamó con insistencia el adelanto del cónclave de los populares y que incluso amenazó con dimitir en el caso de que esto no se produjera. La postura de Gamarra no es la primera vez que cambia: la semana pasada, al inicio de la crisis que ha fracturado al partido, mostró su apoyo a Casado, pero con el paso de los días se ha difuminado hasta dejarlo solo.

Todos los diputados han jaleado la última intervención de Casado, quien ha asegurado entender la política como "el respeto a los adversarios y la entrega a los compañeros", pero cuando ha salido del hemiciclo apenas lo han acompañado un par de diputados fieles. Entre ellos un visiblemente afectado Pablo Montesinos, el vicesecretario de Comunicación nacional que fue un fichaje estrella del propio Casado y que ha permanecido leal hasta el final.

Casado se ha quedado solo y el apoyo con el que contaba hace apenas medio año, en la Convención Nacional que el partido celebró en Valencia para rearmar su proyecto político, también ha desaparecido. Solo la presidenta del PP navarro, Ana Beltrán, que también es vicesecretaria de Organización del partido, lo apoya a nivel orgánico.

La reunión del partido sirvió para que todos los barones, los mismos que ahora le han dado la espalda, arroparan a Casado de cara a una futurible candidatura en unas futuras elecciones generales. Isabel Díaz Ayuso, que ha dado la estocada final a Casado, agradeció al presidente del PP el darle "la mayor oportunidad política de toda mi vida". "El futuro es nuestro, del PP y de Pablo Casado", dijo entonces.

También el líder gallego, Alberto Núñez Feijóo, quien ha reclamado "decisiones urgentes" y suena como recambio en la presidencia del PP, decía de Casado que era "el político que representa el futuro".

Son solo dos ejemplos, pero todos los que han dado ahora la espalda al presidente del PP hoy palmeaban en un aplauso envenenado de despedida a un líder al que le quedan pocas horas al frente del partido.