El portavoz nacional del PP, José Luis Martínez Almeida, sostiene que "no caben tres marcas en el centroderecha". "Tenemos que asumirlo nosotros o nos lo harán asumir los electores", ha advertido, después de que Vox adelantase a su formación en las elecciones catalanas de este domingo e irrumpiese en el Parlament con 11 diputados, más que la suma de los obtenidos por el PP (3) y Ciutadans (9).

El dirigente popular ha rebajado el alcance de la subida de la formación de extrema derecha en un coloquio con el expresidente José María Aznar este lunes, argumentando que solo ha subido dos puntos respecto a las pasadas elecciones generales en Cataluña, quedándose en el 7,7%.

"No estoy negando el efecto Vox", ha matizado no obstante el dirigente popular, que ha defendido que para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la entrada de Vox en la cámara catalana y la caída del PP, que ha perdido un escaño, es una "buena noticia". "Lo que tengo claro es que Pedro Sánchez prefiere un Vox fuerte que un PP fuerte", ha aseverado.

El también alcalde de Madrid ha hecho estas reflexiones la víspera de la reunión que este martes mantendrá el Comité Ejecutivo Nacional del PP para analizar los resultados electorales del 14F. Un resultado, que, según ha admitido el propio Almeida, ha sido "muy malo" para los populares

En este sentido, el dirigente popular ha señalado que su partido debe analizar por qué "gran parte" del voto constitucionalista se ha quedado "en casa" en estos comicios y ha defendido la necesidad de "examinar las causas" de la caída del PP en Cataluña y tratar de ponerle "remedio".

A su juicio, la caída de la participación hasta un mínimo histórico supone que el 48% de los catalanes "no encontraron motivos para votar a ninguno de los partidos que defendemos la Constitución y el modelo de convivencia".

Por este motivo, ha defendido que hay que preguntarse "cómo es posible" que el PP no haya podido ilusionar a estos electores pese al "gran trabajo" de su candidato a la Generalitat, Alejandro Fernández. Asimismo, ha apuntado que puede haber un "hartazgo" entre los catalanes que se sienten "huérfanos" de un "proyecto ilusionante" de vocación constitucionalista.