A menos de dos meses para las elecciones vascas, el candidato del PP, Alfonso Alonso, alerta sobre las intenciones del PNV en el futuro. Un partido que "prefiere el engaño y la voz suave" pero que, a su juicio, está esperando a recoger las "nueces" que puedan caer del proceso independentista en Cataluña.

Tras unas semanas en las que se levantaron serias dudas sobre su candidatura a los comicios del 5 de abril, Alonso asegura que acude a las urnas con ganas de "tirar del carro" ante una coyuntura difícil para su partido, al que las encuestas auguran un fuerte retroceso frente a un PNV crecido.

No duda en que cuenta con la "confianza" de sus compañeros del País Vasco y también del presidente nacional, Pablo Casado, más allá del "ruido" sobre la falta de sintonía con el actual líder de su partido, con quien habla "prácticamente a diario", o sus diferencias públicas con la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo.

"Yo espero que nos echen un cable, que nos ayuden porque el reto no es fácil", admite Alonso, que considera "imprescindible" que Casado se vuelque con la dura campaña que se avecina en el País Vasco. También quiere contar con el expresidente del Gobierno y del PP Mariano Rajoy, un político con una "experiencia" que, alerta, no hay que despreciar.

Precisamente y en clave interna, afirma sentirse "muy comprometido" con el actual PP de Pablo Casado que, reconoce, tiene las "dificultades" propias de un proyecto nuevo en un contexto de "fragmentación política y auge de los populismos". Personalmente, confiesa que a él "le dejan ser" en el PP, contribuyendo a la marcha del partido "a su manera" y desde su propia cultura política.

Por eso, prefiere no quedarse en la "anécdota" tras la polémica generada por la intervención del diputado José Ignacio Echániz el pasado martes en el debate sobre la eutanasia en el Congreso y que ha levantado críticas, incluso dentro de sus propias filas. "Echániz es un gran parlamentario, yo he trabajado muchos años con él, no me quedo con el debate de ese día", afirma.

De vuelta a las elecciones vascas, Alfonso Alonso apuesta por sumar fuerzas con Ciudadanos en el País Vasco, una confluencia "muy buena" que ya intentó sin éxito en anteriores citas electorales. Suma de fuerzas sí, pero sin renunciar a las señas de identidad de su partido, como es la defensa a ultranza de la foralidad y del concierto económico.

Cuestiones que le separan del partido naranja y que, según Alonso, es uno de los motivos por el que Ciudadanos no tiene ningún tipo de representación en el País Vasco y apenas obtuvo un 1% de los votos en los últimos comicios generales.

"Esa es una línea que no se puede traspasar", avisa Alonso, que cree que una unidad de las fuerzas de centro derecha en las elecciones vascas y gallegas podría ser un buen "punto de partida" para un cambio de ciclo político que permita en el futuro un alternativa de Gobierno en el conjunto de España.

A pesar de que esa posible candidatura conjunta debería cerrarse antes del jueves o el viernes de la semana próxima, el candidato del PP asegura que la negociación está en las primeras fases de "tanteo" porque todavía queda "muchísimo tiempo".