Los gestos este lunes han sido más cercanos: el rey ha comenzado su paseíllo en el MWC acompañado de la vicepresidenta, la alcaldesa de Hospitalet y la alcaldesa de Barcelona. Se han hecho la foto de familia con representantes de la Generalitat, empresarios y el ministro de Energía, quien ha defendido la ciudad como sede: "Barcelona es imbatible como ciudad para tener un congreso como este".

Bajan el tono después del desplante al monarca que el Gobierno calificó de sectario e irresponsable, y que aseguran podía poner en riesgo el congreso. "Que haya elementos políticos que distorsionen el correcto funcionamiento de la feria lo quieren aprovechar otros", señala el ministro Álvaro Nadal.

Colau ha estado presente junto al Felipe VI aunque eso sí, en un discreto segundo plano. Representación en todas las fotos, tanto en el puesto de España como en el de Cataluña, donde el encargado de poner cara al Govern le ha recibido con un lazo amarillo.

Se trata de una visita cordial que la alcaldesa ha querido separar con el momento político: "Los miembros del Congreso quieren que el congreso funcione. Es la mejor ciudad".

Los mensajes sí han seguido en la calle, donde los voluntarios de Asamblea Nacional Catalana han repartido lazos amarillos a los asistentes para que la democracia y la libertad, dicen, llegue a todas partes. Un gesto parecido al de Òmnium Cultural que ha colgado unas pancartas de "liberad a los presos políticos" para dar la bienvenida a los congresistas.