Los jóvenes son la seña de identidad del movimiento por el clima, pero no todos lo tienen igual de fácil.

Con 25 años Arshak Makichyan lidera 'Fridays for future' en Rusia y está siendo perseguido por manifestarse. "Pueden arrestarme hasta días", cuenta.

"Yo no estoy rompiendo las reglas, es el Gobierno quien las rompe. Es ilegal no pueden perseguirnos por protestar", añade.

Cuando Arshak pedía permiso para organizar una protesta, no se lo concedían así que ideó un plan. Cada dos minutos, un joven diferente sujetaba la pancarta, el resto, les acompañaba a 50 metros y así no vulneraban la ley. Pero ni eso sirvió. Él y sus compañeros terminaron detenidos.

En Líbano son ellas son las que se colocan en primera fila. "En nuestro sistema patriarcal árabe eso es lo que se necesita, una voz de niñas contra este sistema", alerta Andrés Succer, líder de 'Fridays for future' en Líbano.

Andrés vive en Beirut y con tan sólo 22 años es uno de los fundadores de 'Friday for future' en Líbano. Admite, que al principio, fue difícil llegar a la gente. "Con la pobreza y la falta de derechos humanos la gente piensa que la batalla contra el cambio climático no es una prioridad", apunta.

Pero lo es, afecta directamente al comer. La agricultura ya está sufriendo y representa el 12% del PIB según la Organización de las Naciones Unidas.