La ofensiva rusa, estancada en tierra, continúa centrándose en bombardeos a edificios civiles por aire en este vigésimo sexto día de guerra en Ucrania. Durante la madrugada, al menos ocho personas han muerto y otra ha resultado herida en un ataque de las tropas del Kremlin a un centro comercial en Podilskyi, en Kiev. El bombardeo ha provocado una gran explosión y un posterior incendio que ha calcinado decenas de vehículos del aparcamiento adyacente, así como la propia estructura del centro.

Desde Rusia, el Ministerio de Defensa alega que detrás del Centro Comercial que han destruido había vehículos militares y sistemas de lanzamiento de cohetes.

Según ha explicado la Dirección Principal del Servicio Estatal de Emergencia de Ucrania en Kiev, un total de 63 bomberos y 11 unidades han trabajando en la extinción de las llamas, que habrían llegado hasta el tercer y cuarto piso del centro comercial. El bloque ha quedado prácticamente en ruinas.

"Como resultado del bombardeo enemigo, se produjo un incendio en el estacionamiento y en el centro comercial (...) Las unidades de bomberos y rescate más cercanas llegaron al lugar de los hechos inmediatamente. A su llegada, los combatientes establecieron que como resultado del bombardeo (...) que cuatro personas murieron y una resultó herida", han detallado.

Una víctima del ataque ha expresado desde el hospital cómo ha vivido el bombardeo: "Me hirieron en la cabeza y la sangre comenzó a fluir y a cubrir a la bebé. No entendía lo que estaba pasando... pensé que era su sangre. El padre la cogió, mientras yo le gritaba que estaba cubierta de cristales y ya él me dijo: 'Olga es tu sangre, no es la de la bebé'", ha explicado. Puedes escucharlo en este vídeo:

El periodista Alberto Sicilia ha constatado el bombardeo mediante un vídeo en su cuenta de Twitter en el que se puede ver el impacto del proyectil y la onda expansiva del bombardeo ruso, que se habría sentido al menos a 9 kilómetros de distancia del lugar.

Según autoridades ucranianas, al menos 228 personas han muerto en Kiev desde el inicio de la guerra, entre los que se incluyen cuatro niños. Los fallecidos, a los que no se habrían sumado las víctimas del último ataque, son el resultado de los continuos bombardeos que el ejército de Moscú está provocando sobre edificios civiles en la capital desde hace ya una semana. Precisamente esta situación ha provocado que Kiev decrete de nuevo el toque de queda entre este lunes. Así, a las 20.00 (hora local) arrancará la nueva restricción de movilidad, que durará hasta el miércoles a las 7:00 dada la intensificación de los combates.

El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, ha pedido a los kievitas que permanezcan en sus casas o en algún refugio si tienen la oportunidad. Sólo se permitirá el movimiento de personas y vehículos que tengan pases especiales, tal y como se ha producido con todos los toques de queda decretados en la capital anteriormente.

Ataques en diferentes frentes

Mientras, continúa el asedio en Mariúpol. Este domingo, las autoridades rusas lanzaban un ultimátum a Ucrania para que los ciudadanos de Mariúpol abandonaran las armas. Solo así podrían salir de la ciudad, según la carta que hizo llegar el Ministerio de Defensa ruso a las fuerzas que defienden la ciudad sureña. La viceprimera ministra y jefa del Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Ucrania, Iryna Vereshchuk, ha explicado que esa misma carta fue enviada a la ONU y al Comité Internacional de la Cruz Roja con el objetivo de que comenzaran a presionar a Ucrania: "Esto no sucederá. El CICR y la ONU entienden que es una manipulación de Rusia y que está tomando personas como rehenes", ha respondido.

Según las autoridades rusas, en los últimos tres días se habrían evacuado hasta 59.000 personas de Mariúpol mediante corredores humanitarios desde la ciudad tanto al este como al oeste. Asimismo, Moscú reconoce que en Mariúpol se ha producido una "catástrofe humanitaria", pero culpa a los "nacionalistas" armados ucranianos de haberla provocado. Este domingo, 3.985 personas consiguieron salir de Mariúpol para llegar a Zaporiyia, según el viceprimer ministro.

Este lunes, sin embargo, no se espera aumentar la cifra. A pesar de que este lunes se ha llegado a un acuerdo sobre la creación de ocho corredores humanitarios para evacuar a los civiles de los pueblos y ciudades sitiados en Ucrania por la invasión rusa en el país, no se ha conseguido acordar una salida para los habitantes de Mariúpol, que siguen tratando de sobrevivir a un duro asedio que ya se ha cobrado la vida de 4.000 personas en la ciudad sureña desde que comenzó la invasión, según las autoridades ucranianas.

Mientras, los bombardeos se repiten en las diversas regiones del país. El jefe de la Administración Militar Regional de Sumi, Dmytro Zhyvytskyi, ha alertado de una fuga de amoníaco "altamente tóxico" en una planta química tras un ataque ruso en la ciudad. En este sentido, Zhyvytskyi ha pedido a los residentes en un radio de cinco kilómetros de la planta química que busquen sótanos o apartamentos en alguna planta baja donde para evitar entrar en contacto con el producto: "El gas, de fuerte olor, es más ligero que el aire. Es necesario dejar el área infectada perpendicular a la dirección del viento, y si no es posible salir del área de infección, procuren refugiarse en sótanos, o plantas bajas", ha indicado.

Además, el Kremlin ha atacado por primera vez a objetivos civiles en Odesa. Se ha producido a las afueras de la ciudad, aunque por el momento no se ha confirmado que exista ninguna víctima mortal.

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha vuelto a catalogar al Kremlin como autor de crímenes de guerra, tras haberlo hecho Biden la semana pasada, al considerar el asedio en Mariúpol, al sureste del país, como un "masivo crimen de guerra". "Rusia está cometiendo muchos crímenes de guerra, esa es la palabra, tenemos que decirlo. Lo que está pasando en Mariúpol es un masivo crimen de guerra, destruyendo todo, bombardeando y matando a todo el mundo, de forma indiscriminada", ha aseverado el mandatario comunitario en su llegada a un Consejo de ministros de Exteriores de la UE. Entretanto, ACNUR ya cifra en más de 3,5 millones de ucranianos los que han huido de la guerra.