Miedo e incertidumbre
Los venezolanos residentes en España viven con incertidumbre el ataque de EEUU: "Tengo una familiar con la que no nos hemos podido comunicar"
Los detalles Muchos de ellos están en contacto con sus familiares que todavía viven en el país latinoamericano y, en el caso de algunos de ellos, han vivido muy de cerca la ofensiva estadounidense.

Resumen IA supervisado
El ataque de Estados Unidos a Venezuela ha impactado tanto a los residentes del país como a aquellos que viven en el extranjero, quienes enfrentan la incertidumbre sobre la situación de sus familiares. En España, algunos venezolanos se han reunido frente al consulado en Madrid, mientras otros, como Ángela en Bilbao, mantienen contacto limitado con sus seres queridos en Caracas, donde el ataque ocurrió de madrugada. La hija de Sergio Fernández sufrió daños en su vivienda por la onda expansiva de las explosiones. Desde Sevilla, Heidi aconseja a sus familiares que se resguarden, mientras Gerali en Barcelona reza por la seguridad de los suyos. Ian Barrera, por su parte, no ha podido comunicarse con su familia debido a cortes de electricidad en Caracas. La preocupación y el miedo son palpables entre estas familias divididas y distantes.
* Resumen supervisado por periodistas.
El ataque de Estados Unidos a Venezuela no solo ha afectado a las millones de personas que viven en el país, sino también a las miles que residen fuera del estado latinoamericano y que, en muchos casos, tienen familiares todavía en Venezuela.
Algunos de ellos se han comenzado a concentrar en distintos puntos de España como frente al consulado venezolano en Madrid. Desde allí viven con incertidumbre lo que está ocurriendo en su país de origen porque los contactos con sus familiares se producen a cuentagotas.
Y varios de ellos han contado a laSexta cómo sus familiares han vivido los hechos. A las siete de la mañana de este sábado, los padres de Ángela, venezolana que vive en Bilbao desde hace tres años, para narrarle lo que están viviendo: "Ellos escuchaban los aviones, los tenían cerquita, escuchaban los bombardeos más que todo".
Sus padres están encerrados en casa. En Caracas, el ataque ha pillado de madrugada y no tienen prácticamente información. Se mantienen comunicados por videollamada y están alimentados, sobre todo, de noticias internacionales. "Eran varios pero no se podían ver, solo los escuchábamos", comenta la madre de Ángela.
Por otro lado, la hija de Sergio Fernández vive a cuatro manzanas de uno de los puntos de ataque: "Las ventanas por la onda expansiva de las explosiones se agrietaron y se rompieron".
En Sevilla, Heidi lleva toda la mañana pegada a la radio mientras sus familiares están dispersos en otras casas y ciudades por las navidades: "Les pueden quitar la luz, el agua, el internet". Ella les aconseja desde España: "Lo que le dice la gente es que no salgan de las casas, que se resguarden, no hay gasolina, entonces no se puede mover".
La preocupación y el miedo es evidente. Gerali, desde Barcelona, se comunica con sus seres queridos cada hora. Aunque ahora se encuentran en una calma tensa: "Pensaban que eran explosiones, pero de petardos, y luego le he explicado toda la situación. Le ha sorprendido... y como todas las yayas que iba a rezar".
Pero hay otras personas como Ian Barrera que no han tenido esa suerte. Parte de Caracas se ha quedado sin electricidad y eso ha afectado a personas de su familia: "Tengo una familiar que vive bastante cerca de uno de los lugares que al parecer ha sido afectado por esta operación y no nos hemos podido comunicar con ella".
Familias divididas, incomunicadas y a miles de kilómetros que con incertidumbre esperan poder tener noticias pronto de lo que ocurre en Venezuela.
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