Un ejército de coronadetectives está ya en marcha en medio mundo. Lo forman desde aplicaciones móviles hasta cadetes del ejército o médicos jubilados. Su misión no es otra que la de detectar a las personas infectadas y evitar que propaguen el virus.

En Reino Unido está previsto que 18.000 rastreadores comiencen el seguimiento a mediados de mayo. Y desde este martes ya funciona en la isla de Wight, en el Canal de la Mancha, una aplicación móvil que avisa a los contactos de un contagiado para que se aíslen, aunque la herramienta todavía está en fase de pruebas.

En Francia, una aplicación creada por el gobierno, Stop Covid, alerta a los usuarios si entran en contacto con alguien infectado. Sin embargo, aunque hay quienes las consideran necesarias, surgen muchas dudas sobre si este tipo de aplicaciones respetan la privacidad de los usuarios.

Bélgica tiene previsto contratar hasta 2.000 'coronadetectives' para realizar llamadas a todos los enfermos, trazar su red de contactos y alertar a los que crean que han podido contraer el virus. El país está desarrollando también una aplicación.

Irlanda echará mano de 200 efectivos del Ejército, entre ellos cadetes a los que entrenarán para tareas de seguimiento. Harán hasta 2.000 llamadas al día a posibles contactos de un contagiado.

En China este rastreo se hace puerta a puerta, y se puso en marcha desde prácticamente el inicio de la pandemia: vigilancia en urbanizaciones, control de temperatura casa por casa mediante drones o códigos QR en espacios públicos.

El país que cuenta con uno de los métodos de seguimiento más avanzado es Corea del Sur. Desde el registro de los primeros casos ha hecho entrevistas a cada contagiado, los ha rastreado mediante GPS, revisado sus tarjetas de crédito y controlado sus movimiento con las cámaras de vigilancia de vías públicas.

También Taiwán, con hackers, o Filipinas y Vietnam, con soldados, controlan el aumento de nuevos casos.

Para la Organización Mundial de la Salud, el rastreo efectivo de contagios debe ser la columna vertebral de la respuesta al virus.