El expresidente de Estados Unidos Donald Trump ha vuelto a la actividad pública con una gira que los medios han bautizado como "gira de la venganza" y ha demostrado que todavía tiene mucho que decir después de perder las elecciones del año pasado y salir de la Casa Blanca el 20 de enero de este año.

Así, en su vuelta a los mítines electorales -preparando el terreno para volverlo a intentar en 2024- en Wellington, Ohio, ha dibujado en la madrugada de este sábado un panorama tenebroso en el país por las políticas migratorias de su sucesor en el cargo, el demócrata Joe Biden.

Trump ha puesto toda la carne en el asador y ha tirado de un tema que sabe que le da apoyos entre los votantes conservadores: la inmigración y la situación en la frontera con México, lanzando acusaciones sin fundamento ni pruebas para criminalizar a los indocumentados que llegan a EE.UU.

"Solo cinco meses de la Administración de Biden han sido una catástrofe completa y total, los delitos están subiendo, los asesinatos están aumentando, los departamentos de policía están desmantelados, los extranjeros ilegales están entrando por nuestras fronteras, nadie ha visto nunca esto", ha enumerado.

"Inundación de migrantes ilegales"

En esta línea, Trump ha subrayado que los cárteles de la droga y los traficantes de personas han vuelto a operar en el linde con México, a diferencia de cuando él gobernaba.

"No hay amenaza más grave hoy que la crisis en nuestra frontera sur, excepto puede que nuestras elecciones", ha lamentado el expresidente, quien ha acusado a Biden de haber desmantelado "las defensas estadounidenses en la frontera" y de haber instigado "una inundación de migrantes ilegales".

En el acto, al estilo de los innumerables mítines que dio durante su Presidencia y sus dos campañas electorales, no faltó la parafernalia típica con sombreros y camisetas rojas, y carteles con el lema "Save America" (Salven EE.UU.), adoptado por el exmandatario desde que abandonó la Casa Blanca.

Trump ha recordado que el próximo miércoles viajará a la frontera con México y ha afirmado que la vicepresidenta del país, Kamala Harris, la visitó el viernes únicamente porque él había anunciado que iba a ir.

La situación en la frontera con México le ha estallado a Biden en los primeros meses de su Presidencia por la llegada masiva de indocumentados, que ha marcado récords desde marzo a mayo.

Biden ha encargado a Harris la gestión de la inmigración y la misión de coordinarse con los países del Triángulo Norte de Centroamérica para contener la llegada de indocumentados a la frontera sur.

Trump ha defendido, asimismo, sus políticas, como la retirada de EE.UU. del Acuerdo Climático de París y del pacto nuclear con Irán, así como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. También ha reiterado sus acusaciones infundadas de que hubo un fraude electoral en los comicios presidenciales de noviembre pasado; ha arremetido contra el sufragio por correo, que fue fundamental en medio de la pandemia; y ha afirmado que los demócratas se aprovecharon del COVID-19 para ganar la votación.

Trump retoma sus mítines

Con este mitin, que ha durado hora y media, Trump ha vuelto a retomar los eventos al estilo electoral desde que es expresidente para cumplir su promesa de vengarse de los republicanos que votaron a favor de que se celebrara su segundo juicio político en el Senado por el asalto al Capitolio del pasado 6 de enero.

De hecho, el objetivo del acto de este sábado fue arropar a uno de sus exasistentes en la Casa Blanca, Max Miller, que desafía en las primarias republicanas del próximo año al legislador Anthony Gonzalez por un escaño de un distrito de Ohio. Gonzalez fue uno de los diez republicanos de la Cámara Baja que votaron a favor de abrir un juicio político contra Trump por el ataque al Capitolio.

Y Trump se ha despachado a gusto contra él, al calificarlo de mala persona, "no respetada" en Washington DC, republicano "falso" y una "desgracia" para Ohio.

Aparte de sus ansias de venganza, el mitin de este sábado y otros actos que tiene programados próximamente son vistos como una estrategia para consolidarse como líder del Partido Republicano, donde continúa siendo la figura más popular entre su base de votantes.

Tercer evento multitudinario desde enero

Trump habló después de lo que hicieran el propio Miller y dos de sus incondicionales, los legisladores de la Cámara Baja Jim Jordan y Marjorie Taylor Greene, vinculada al movimiento conspiratorio QAnon.

El expresidente conoce bien la efectividad de los mítines tras su campaña de 2016 donde arrastró a masas de seguidores en todo el país y con los que impulsó su carrera política.

Y advirtió nada más comenzar el evento de hoy de que los republicanos quieren recuperar el control de las dos cámaras del Congreso en los comicios de medio mandato de 2022, y en 2024, la Casa Blanca, aunque no precisó si se presentará.

Desde su salida del poder, los únicos actos políticos en los que Trump ha aparecido han sido la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, en inglés) en febrero y en un evento ante miembros del Partido Republicano en Carolina del Norte a comienzos de junio.

Este mitin marca el comienzo de una nueva fase más pública del expresidente: tiene previsto celebrar otro mitin en Florida el fin de semana del 4 de Julio, Día de la Independencia de EE.UU., y el próximo miércoles visitará la frontera para protestar por la gestión migratoria de Biden. Su vuelta a los focos se produce cuando la Fiscalía del distrito de Manhattan (Nueva York) baraja presentar cargos penales contra su empresa familiar, la Organización Trump, por posibles fraudes fiscales, de seguros y otros delitos.