El expresidente de Estados Unidos Donald Trump quiere que le dejen reactivar su cuenta de Twitter, que lleva suspendida desde el asalto al Capitolio por un grupo de sus seguidores el pasado seis de enero. La cuenta fue eliminada por "riesgo de incitación a la violencia".

Ahora, el exmandatario ha recurrido a un juzgado de Florida para pedir a la red social que le dejen recuperar su perfil.

Trump, alega que la compañía le cerró su cuenta por presiones políticas de sus rivales, miembros del Congreso de Estados Unidos, y mientras se gestiona su demanda contra la empresa, exige que su perfil se reabra temporalmente.

Sus abogados mantienen en el escrito que Twitter ejerce "un nivel de poder y control del discurso político que es inconmensurable, históricamente sin precedentes y profundamente peligroso para abrir el debate democrático".

En el momento en el que se cerró la cuenta, Trump acumulaba más de 88 millones de seguidores y usaba la red social como megáfono personal.

Con su perfil había repetido en numerosas ocasiones que las elecciones estadounidenses habían sido amañadas y Twitter consideró que sus comentarios alentaban a sus seguidores a replicar lo que sucedió en los disturbios del Capitolio. Por eso, la compañía optó por cerrar la cuenta permanentemente al considerar que había violado la política de la plataforma que prohíbe la "glorificación de la violencia".