El presidente de EEUU, Donald Trump, afirmó que ordenó matar al poderoso comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní, Qasem Soleimani, a quien se refirió como "el terrorista número uno en el mundo", para "parar una guerra" y no para comenzarla.

"Actuamos la pasada noche para parar una guerra. No actuamos para iniciar una guerra", dijo Trump, que compareció por sorpresa ante la prensa desde su club privado de Mar-a-Lago, en West Palm Beach (Florida).

A pesar de sus palabras para rebajar la tensión, el mandatario avisó que está preparado para "tomar cualquier acción que sea necesaria" con respecto a Irán.

Durante un discurso en su residencia de Mar-a-Lago, Trump ha celebrado el fin del "reino del terror" del general iraní Qasem Soleimani y ha asegurado que no busca un "cambio de régimen".

 

Soleimani era una figura fundamental para entender la presencia de Irán en los principales conflictos de la región y como brazo ejecutor de la política del líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei. En el ataque también ha muerto el 'número dos' de la milicia iraquí Fuerzas de Movilización Popular, Abú Mahdi al Muhandis, y otra decena de personas.

Por su parte, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el general Mark Milley, ha defendido en una comparecencia el ataque contra Soleimani, asegurando que "el riesgo de no actuar era mayor que el riesgo de hacerlo".

Milley ha aseverado que las fuerzas estadounidenses tenían información de Inteligencia "convincente" que indicaba que Soleimani estaba planeando una "significativa campaña de violencia" contra Estados Unidos en los próximos días.