Los talibanes están impidiendo que los afganos accedan al aeropuerto de Kabul. Aseguran que los extranjeros que quieran ser evacuados sí podrán hacerlo sin problemas. En una rueda de prensa celebrada poco después de tomar la capital de Afganistán, se han esforzado por vender una imagen de moderación. Han prometido amnistía general y aseguran que las mujeres vivirán felices bajo la ley islámica. De hecho, han asegurado que respetarán los derechos de las mujeres "dentro del marco de la ley islámica" y que no represaliarán a los afganos que ayudaron a otras potencias extranjeras.

Así lo ha asegurado el portavoz principal del movimiento, Zabihullah Mujahid, que ha asegurado que no quieren "enemigos internos ni externos". Sin embargo, la situación se complica para cientos de afganos que estaban a la espera de abandonar el país. Armados, los talibanes siguen impidiendo la evacuación de todo el personal que colaboró con las tropas de Occidente. Un ferreo control que coincide justo cuando su líder, Abdul Ghani Baradar, ha llegado a Afganistán. Oficialmente, es su primer viaje al país desde 2001. Lo ha hecho dos días después de que los insurgentes tomaran la capital, una imagen que presenció desde Qatar a través de un portátil.

Y cuando parecía que el gobierno afgano había desaparecido, el que era vicepresidente antes de la caída de Kabul, Amrullah Saleh, ha asegurado en redes sociales que, en ausencia de Ashraf Ghani Ahmadzai (hasta ahora presidente del país), es él quién asume la presidencia: "Estoy dentro del país y estoy legal y legítimamente a cargo de la presidencia". Mientras, la polémica sigue rodeando a las repatriaciones. En la acción, contrasta la evacuación de 640 civiles afganos en un avión del ejército estadounidense con espacio habilitado para 150 con la evacuación de solo siete personas en un avión militar alemán con capacidad para 150.

Controversia también en la elección de los evacuados, como la del estudiante inglés que en plena ofensiva talibán decidió viajar el viernes pasado a Afganistán. Desde este lunes está en Dubai, siendo uno de los pocos privilegiados que pudieron salir del país. Los talibanes, no obstante, insisten en que la huida no es necesaria y legitiman su actuación "Tomar la libertad es un derecho de todas las naciones. El pueblo afgano, haciendo uso de su derecho legal, después de 20 años de yihad, pudo tomar su libertad y limpiar su país de la ocupación y los ocupantes", ha asegurado Zabihullah Mujahid.

El papel de las mujeres en Afganistán

Mujahid ha lamentado que el anterior Gobierno "era débil y no cumplió sus promesas" y que el nuevo Ejecutivo que arrancará en los próximos días mantendrá "buenas" relaciones con otros países. También prometen un tiempo de paz, sin conflictos y aseguran no habrá represalias para los que trabajaron para las fuerzas internacionales: "No queremos que se repita ningún conflicto, ninguna guerra otra vez, nos gustaría vivir en paz. No queremos enemigos internos ni externos".

"Ningún talibán os va a hacer daño, nadie va a llamar a vuestras puertas, nadie os va a interrogar", ha asegurado Mujahid. Este último mensaje iba dirigido especialmente a las familias de todos aquellos en el aeropuerto de Kabul. Los talibanes han insistido en que, "si vuelven a sus hogares", nadie les atacará y estarán a salvo, incluidos intérpretes o colaboradores de otros países. Y con respecto al punto más controvertido, la defensa de los derechos de las mujeres, Mujahid ha asegurado que se les permitirá trabajar y estudiar y que tendrán "un papel muy activo en la sociedad, pero dentro del marco del Islam".

Así, ha asegurado que las mujeres estarán "felices de vivir en la sharía". Además, se han comprometido a permitir el trabajo de los medios de comunicación "dentro de su marco cultural" y que continuarán siendo "libres e independientes", pero que nada podrá ir contra los valores islámicos. También han querido marcar una diferencia con lo ocurrido hace dos décadas y su régimen opresor, señalando que "hay una gran diferencia" entre los talibanes de hace veinte años y los de 2021. Esto abunda en la línea marcada en los últimos días, una propaganda de cara a la esfera internacional para no ser abandonados a su suerte.