No han pasado ni 24 horas desde que los talibanes aseguraban y prometían que las mujeres tendrán derechos "en el marco de la ley islámica" en Afganistán y ya se empiezan a notar los efectos del régimen sobre ellas.

En primera persona lo ha vivido la presentadora de un informativo afgano que cuando ha acudido a su puesto de trabajo, como de habitual, se ha encontrado con la negativa a dejarla entrar. Ella misma lo ha explicado en un vídeo, en el que cuenta que ni siquiera con el hijab puesto y su tarjeta de identificación le han permitido el acceso: "Me han dicho: 'El régimen ha cambiado, vete a casa'".

Hace tan solo un día, los talibanes prometían una actitud diferente hacia las mujeres y su derecho al trabajo, y hasta un portavoz talibán era entrevistado por una mujer. Otro ejemplo lo encontramos en la ciudad de Kandahar, donde los insurgentes han prohibido el acceso a varias trabajadoras de un banco.

Pero no solo empiezan a recortar los derechos laborales de las mujeres. Su verdadera cara queda al descubierto en vídeos como en el que aparecen un grupo de talibanes riéndose tras escuchar a una periodista preguntar si estarían dispuestos a aceptar un gobierno en el que las mujeres puedan votar. En ciudades como Herat, los insurgentes no dejan que las mujeres vayan a la universidad.

Cada día que pasa se limita más la presencia de las mujeres en las calles y así lo confirman residentes de Kabul que cuentan que llevan varios días sin ver a ninguna niña en el espacio público. Tienen miedo, y este se acrecienta mientras los talibanes borran a las mujeres incluso de los espacios publicitarios de las fachadas de comercios en los que aparecen a cara descubierta.

Es por ello que muchas utilizan vídeos donde piden ayuda en mensajes dirigidos a la comunidad internacional. Una de las últimas en hacerlo es la deportista paralímpica afgana Zakia Khudadadi, que desesperada reclama ayuda para poder participar en los juegos paralímpicos de Tokio.

"Les pido a todos, que soy una mujer afgana y, como representante de las mujeres afganas, les pido que me ayuden. Mi intención es participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. ¡Por favor, tomen mi mano y ayúdenme! No permitan que los derechos de una ciudadana de Afganistán en el movimiento Paralímpico sean arrebatados tan fácilmente", reclama en el vídeo.

Como ella, miles de mujeres en Afganistán se resisten a perder todos los derechos que consiguieron después de 20 años de lucha.