El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aterrizó a las seis de la tarde (hora española) en Rabat para mantener esta noche un encuentro con el rey Mohamed VI. Tras tres horas de reunión con el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, en el Palacio de la Monclao, Sánchez se desplazó hasta Rabat acompañado del ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Con este encuentro con el Rey, España y Marruecos pretender sellar el inicio de una nueva etapa de las relaciones diplomáticas. Este viaje se produce en medio de una contestación política que ha quedado reflejada en el Congreso cuando el PSOE se ha quedado solo en una iniciativa que ratificaba el apoyo de las resoluciones de la ONU sobre el Sahara, pero que era muy crítica con la política del Ejecutivo.

Sánchez ha viajado a la capital marroquí invitado por el monarca alauí, quien ha querido que el jefe del Ejecutivo le acompañe en el "iftar" de esta jornada, el momento en el que se rompe el ayuno con motivo del ramadán. Un gesto de especial simbolismo y de amistad para evidenciar la vuelta a la normalidad de las relaciones bilaterales después de que el presidente del Gobierno haya avalado la propuesta de autonomía para el Sáhara que defiende Marruecos.

El programa oficial de la visita de Sánchez prevé una reunión con Mohamed VI en el Palacio Real, su asistencia a la ceremonia de ruptura del ayuno y una cena oficial. La agenda del presidente en Marruecos se limitará a estos actos, y aunque pernoctará en Rabat, el viernes no tiene previsto ninguno más pese a que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (que acompañará al jefe del Gobierno), anunció esta semana que los habría y que se estaban concretando.

El Gobierno considera que este encuentro simbolizará el inicio de una etapa histórica entre ambos países"

Fuentes del Ejecutivo español han subrayado que se ha querido poner, finalmente, todo el foco de la visita en la reunión con Mohamed VI por la gran relevancia que tiene. Consideran que simbolizará no solo la normalización de la relación bilateral, sino el inicio de una etapa histórica entre los dos países con hechos concretos que lo irán evidenciando. "El hecho de que se produzca esta reunión con el rey es muy importante, representa una nueva etapa y poco a poco se irá reactivando todo", ha apuntado fuentes a laSexta, añadiendo que "en los próximos días veremos noticias importantes" relacionadas con esta cuestión.

Normalización tras la crisis de Ceuta

Se pretende superar así la crisis iniciada hace un año con el enfado de Marruecos por el ingreso hospitalario en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. Una decisión tras la que hubo una avalancha de migrantes irregulares en Ceuta procedentes de Marruecos sin que lo impidieran las fuerzas de seguridad de este país.

El paso definitivo para dejar atrás las diferencias fue la carta enviada por Sánchez a Mohamed VI en la que consideraba la propuesta de autonomía presentada en 2007 por Marruecos ante el conflicto del Sáhara Occidental como la base "más seria, creíble y realista" para resolverlo. De forma reiterada, ha negado el Gobierno que eso suponga un cambio de posición sobre el Sáhara porque sigue defendiendo un acuerdo entre las partes en el seno de Naciones Unidas, pero tanto su socio, Unidas Podemos, como sus aliados parlamentarios y los partidos de la oposición han criticado ese giro.

El rechazo generalizado a la decisión de Sánchez quedó patente en el pleno del Congreso de los Diputados con la votación de una proposición no de ley debatida este miércoles en la que todos los grupos parlamentarios, excepto el PSOE, le pidieron que rectifique su decisión de alinearse con Marruecos ante el futuro del Sáhara.

Los socialistas habían dejado abierta la puerta a respaldar esa iniciativa presentada por Unidas Podemos, ERC y Bildu que apoya las resoluciones de la ONU, pero debido a las duras críticas vertidas durante el debate por el diputado de la formación morada Gerardo Pisarello, decidieron finalmente votar de forma negativa.