Rusia habría desplegado a un grupo delfines entrenados durante su invasión de Ucrania para proteger una base naval en el Mar Negro. Así lo asegura 'USNI News', web de información del Instituto Naval de EEUU. La Marina rusa ha colocado dos corrales de delfines en la entrada del puerto de Sebastopol, protegidos justo dentro de un malecón. Los corrales se trasladaron allí en febrero, al inicio de la invasión, según muestran las imágenes del satélite Maxar.

Sebastopol es la base naval más importante de la Armada rusa en el Mar Negro. Según ha explicado el analista especializado en submarinos y sistemas subterráneos HI Sutton, los delfines pueden realizar operaciones especiales subacuáticas, una función para la que tanto Estados Unidos como Rusia han entrenado a mamíferos marinos. En este caso, Rusia quiere evitar con el uso de estos que las fuerzas ucranianas se infiltren en el puerto bajo el agua para sabotear los buques de guerra.

Un puerto en el que se encuentran numerosos barcos de la Armada rusa de alto valor. Aunque estas embarcaciones se encuentran fuera del alcance de los misiles ucranianos, sí pueden ser vulnerables al sabotaje submarino, tal y como muestran las imágenes de satélite. Durante la Guerra Fría, la Marina soviética desarrolló varios programas destinados al empleo de mamíferos marinos para distintas maniobras, incluido el entrenamiento de delfines en el Mar Negro.

La unidad tenía su base en Kazachya Bukhta, cerca de Sebastopol, donde todavía se encuentra. Aunque en los años 90 este sistema pasó a manos del ejército ucraniano, con la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 quedó de nuevo bajo el control de la Armada rusa. En el norte del Ártico, la Flota del Norte de Rusia utiliza diferentes mamíferos marinos; entre ellos, ballenas beluga y focas, que están mejor protegidas contra el frío que los delfines mulares utilizados en el Mar Negro.

No solo en el Ártico se han registrado indicios de un mayor uso de los mamíferos marinos rusos. En 2018, los delfines de la Flota del Mar Negro se desplegaron durante varios meses en la base naval rusa del Mar Mediterráneo en Tartus, Siria. Los corrales móviles utilizados para ese despliegue eran muy similares a los que se encuentran actualmente en el puerto de Sebastopol, según ha concluido Sutton en su información.