Ha sucedido en Roma, en las inmediaciones de la Ciudad del Vaticano, concretamente en la Vía Innocenzo XI. Cuatro hombres excavaron un túnel ilegal sospechosamente cerca de varias oficinas postales y un banco de la ciudad. Hasta aquí, todo iba según lo previsto para ellos. Lo que no se esperaban es que el techo de la galería se derrumbara y uno de ellos quedara atrapado a 6 metros de profundidad.

Los otros tres consiguieron escapar y llamaron a los servicios de emergencia para que rescataran a su compañero. Bomberos y equipos especiales, con la ayuda de maquinaria pesada, utilizada usualmente en terremotos, hicieron un agujero en la carretera y excavaron otro túnel para poder acceder a él.

El rescate no fue fácil y duró ocho horas. En ese tiempo, tuvieron que proporcionar ayuda psicológica y oxígeno al hombre sepultado. Los otros tres cómplices han sido detenidos y están siendo investigados y los cuatro tienen antecedentes penales. Los medios italianos apuntan a que su intención era usar el túnel para robar en el banco.