Reino Unido anuncia nuevas restricciones para contener la expansión de la variante ómicron del coronavirus, que deja ya 568 casos confirmados en el país.

Así, a partir del próximo lunes, el Gobierno ordena teletrabajar a todo aquel que pueda hacerlo, extiende la obligatoriedad de la mascarilla a la mayoría de lugares públicos cerrados, incluidos cines y teatros, e impone el pasaporte de vacunación para acceder a clubes nocturnos o espectáculos masivos.

Lo ha comunicado este miércoles el primer ministro británico, Boris Johnson, durante una comparecencia en la que ha constatado que la nueva variante se extiende rápidamente, lo que ha obligado a su Gobierno a pasar al "Plan B" para ganar tiempo y administrar más dosis de refuerzo de la vacuna.

Durante su intervención, Johnson ha dado cuenta de 568 casos de esta variante confirmados por secuenciación genómica en Reino Unido, aunque ha admitido que "el número real es ciertamente mucho más elevado".

"Aunque la imagen podría mejorar, y sinceramente espero que lo haga, sabemos que la implacable lógica de crecimiento exponencial podría llevar a un gran aumento de hospitalizaciones y, por ello, tristemente, de muertes", ha advertido, durante una rueda de prensa en la que ha llamado a los ciudadanos a vacunarse y a recibir la dosis de refuerzo en cuanto llegue su turno.

Ya a finales de noviembre, y ante la amenaza de la nueva variante, el país reintrodujo la exigencia de una PCR negativa a todos los viajeros que llegaran al país.

Ahora, el anuncio de las nuevas restricciones se produce a tan solo unas semanas para la Navidad y en pleno escándalo por un vídeo filtrado en el que el equipo del 'premier' bromea sobre una fiesta navideña celebrada en Downing Street el año pasado en plenas restricciones, ante el que Johnson ha pedido disculpas y anunciado una investigación interna, aunque ha insistido en que el festejo no tuvo lugar.