Dinamarca se planta
Por qué Donald Trump quiere Groenlandia (y no es el primer intento de EEUU)
Washington está estudiando "diversas opciones" para hacerse con el control de este territorio, incluido el uso de la fuerza. La Casa Blanca de Donald Trump lo considera este territorio una "prioridad de seguridad nacional".

Una "prioridad de seguridad nacional" para Estados Unidos: así define la Casa Blanca la intención de Donald Trump de controlar esta gran isla autónoma de Dinamarca. Pero lo cierto es que no es la primera vez que Trump muestra su excesivo interés por este territorio, ni tampoco la primera vez que un presidente de Estados Unidos trata de hacerse con esta región.
Con más de dos millones de kilómetros cuadrados —la gran mayoría, el 81%, cubiertos de hielo—, la que es la isla más grande del mundo sólo cuenta con una población de unas 20.000 personas. Aunque pertenece a Dinamarca, es autónoma desde 1979 y desde 2008, el Gobierno danés cedió a la Administración local la mayor parte de sus competencias: únicamente dependen de Copenhague las competencias en materia de seguridad, política financiera y asuntos exteriores.
Su localización, ubicada entre Norteamérica y el Ártico, la coloca en una posición privilegiada para sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de buques en la región, según recogen desde BBC. También esta posición estratégica hace a Groenlandia crucial para dominar el comercio a través del océano Ártico, especialmente en los últimos años cuando, debido al deshielo, se están abriendo nuevas rutas navegables. ¿Pero es sólo esto lo que llama la atención de Trump?
Las verdaderas razones por las que Trump quiere controlar Groenlandia residen en otros aspectos: principalmente, en sus recursos naturales. Groenlandia es un territorio rico en oro, uranio, cobre y diversos tipos de tierras raras. En estos territorios se encuentran numerosos minerales fundamentales para fabricar tecnología, un mercado actualmente controlado por China. De hecho, en el marco de su guerra comercial, Trump llegó a un acuerdo el pasado mes de octubre precisamente sobre tierras raras con el gigante asiático, aplazando las restricciones a las exportaciones chinas.
Las tierras raras engloban un grupo de 17 elementos químicos esenciales para fabricar dispositivos electrónicos: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Algunos de ellos, como el cerio, el itrio o el neodimio, son más abundantes. Actualmente, la mayor parte de la producción global está controlada por China, que extrae estos materiales —represión mediante— en territorios como Madagascar, Myanmar o Malasia.
Además del oro y las tierras raras, los científicos creen que Groenlandia también podría albergar grandes reservas de gas y petróleo. Con muchos recursos naturales, Groenlandia no cuenta con grandes infraestructuras para explotarlos. Trump, sin embargo, asegura que no es una cuestión de recursos, sino de seguridad. El presidente de Estados Unidos asegura que Groenlandia está rodeada "de barcos rusos y chinos por todas partes" y muchos de sus colegas de partido insisten en que la seguridad de Estados Unidos está en riesgo debido a estos dos países, por lo que su presencia en esta zona es un riesgo.
¿Comprar Groenlandia? ¿Invadir Groenlandia?
Tal es la prioridad de Trump que la Casa Blanca ha dejado claro que controlar esta isla es "vital" y que para hacerse con ella están barajando diferentes opciones, entre ellas el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses. "Siempre es una opción a disposición del comandante en jefe": aseguraba la portavoz, Karoline Lavitt, días después de capturar a Nicolás Maduro, anunciar el "control" de Venezuela y comenzar con su política de expolio de petróleo en el país sudamericano.
En este contexto, el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, ya ha indicado que están preparando un plan para encontrar la vía para comprar el territorio groenlandés: los expertos sostienen que más que una acción militar, Washington buscará la manera de adquirir la voluntad de los groenlandeses. Estados Unidos ya ha comprado territorios antes, como Alaska (a Rusia), Florida (a España) o las islas Vírgenes (a Dinamarca). Sin embargo, en todos estos territorios, los ciudadanos no tenían voz. La compra de Groenlandia, no obstante, es una fantasía más complicada: necesita un referéndum convocado por los propios groenlandeses, pero además, la Constitución danesa no permite la venta de sus territorios, por lo que se requeriría una reforma constitucional, vía votación en el Parlamento y referéndum nacional.
¿Qué opinan Dinamarca y Europa?
Pendientes aún de reuniones entre Estados Unidos y Dinamarca, los Gobierno danés y groenlandés no están por la labor. El presidente de la región autónoma, Jens-Frederik Nielsen, ya ha asegurado que Washington no está en posición de conquistar Groenlandia mientras que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ya ha avanzado que aunque no está "nerviosa" tampoco es "ingenua" y ha advertido de que si un país de la OTAN ataca a otro, todo se acabará.
Francia ya ha adelantado que está trabajando para "tomar represalias" junto a sus socios europeos para articular una respuesta si el país estadounidense cumple con su amenaza de tomar el poder de la isla. La mayor parte de los países europeos apoyan a Dinamarca y la soberanía de Groenlandia, y la ONU subraya que es decisión del pueblo groenlandés, si bien se suma que por encima de todo están los principios de la ONU sobre la soberanía de los Estados y la inviolabilidad de las fronteras.
¿Qué otros intentos hubo de Estados Unidos para comprar Groenlandia?
Esta no es la primera vez que Trump habla de comprar Groenlandia: aunque no consideró esta una idea seria hasta 2019, ya en 2017 un asesor de seguridad del republicano planteó por primera vez su adquisición. En aquella ocasión, Dinamarca rechazó públicamente este intento, por lo que el Gobierno no tomó ninguna medida para la compra del territorio.
En 1946, Copenhague también se vio obligada a rechazar una oferta secreta del Gobierno de Harry Truman para hacerse con Groenlandia a cambio de 100 millones de dólares. Según documentos de los archivos nacionales a los que tuvo acceso la agencia Associated Press —después de que el periódico danés Jyllands Posten informara de ellos por primera vez—, Washington propuso ofrecer 100 millones de dólares en oro, después de haber considerado la idea de intercambiar tierras ricas en petróleo en Alaska por zonas estratégicas de la isla.
El acuerdo no llegó a convertirse en realidad, aunque Estados Unidos se quedó con bases militares que quería en la zona: en 1952, Estados Unidos construyó la base de Thule, originalmente como base de reabastecimiento de combustible para misiones de bombardeo de largo alcance, aunque desde 1961 ha sido un lugar de alerta temprana de misiles balísticos, así como una estación de telemetría satelital. Esta base, ahora conocida como Pituffik, se convirtió en base de control aéreo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en 1982.
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