Las noticas más terroríficas de la invasión rusa de Ucrania llegan de Mariúpol, al sureste del país, donde un bombardeo ruso habría destrozado una escuela de arte donde, tal y como ha informado el alcalde, 400 personas habrían quedado atrapadas bajo sus escombros. Un ataque que se suma al bombardeo de una maternidad y al bombardeo de un teatro donde habría unas 1.000 personas refugiadas, aunque por el momento solo 130 han sido rescatadas.

Como explica el periodista Alberto Sicilia, ubicado en Kiev, la situación en Mariúpol "es una auténtica tragedia". Augura además que "la ciudad caerá en los próximos días" porque ya se han visto vídeos de combates en el centro de la ciudad. De hecho, el Ejército ruso habría ordenado a las tropas ucranianas en Mariúpol entregar las armas en las próximas 24 horas, bajo la amenaza de acabar con los soldados si no lo hacen.

"La salida organizada de la ciudad se efectuará de la siguiente forma: de 10 a 12 horas todas las unidades armadas de Ucrania y los mercenarios extranjeros sin armas y municiones (podrán abandonar la localidad) por una ruta acordada con Ucrania", ha dicho Mijaíl Mizintsev, jefe del Centro de Control de la Defensa Nacional de Rusia.

Quienes resisten allí, cuentan que lo vivido no es ni una décima parte de lo que estamos viendo. Aseguran que es como si la ciudad hubiese sido "borrada de la faz de la tierra". Así lo confirma Olena, una ucraniana que desde Burgos intenta enterarse del estado de sus familiares y parientes, aún en la ciudad. Desde el día 28 no recibe noticias de su hermano ni de muchos otros familiares.

Pero además, el Ayuntamiento ha denunciado que las tropas rusas están llevándose a sus ciudadanos a Rusia, "secuestrados", siendo deportados contra su voluntad.

La ciudad lleva sitiada por las fuerzas rusas desde hace semanas y prácticamente es imposible hacerles llegar ayuda humanitaria. El pueblo que resiste allí, lo hace sin comida, ni electricidad en muchos casos, ni siquiera agua.

Zelenski, que sigue muy de cerca el avance de la invasión rusa, ha manifestado que "Mariúpol pasará a la historia por sus crímenes de guerra. "Lo que han hecho con una ciudad en paz es un acto de terror que se recordará dentro de un siglo". Una postura, la de considerar los ataques rusos en la zona como crímenes de guerra, que comparten Estados Unidos y la Unión Europea.

Tampoco cesan los bombardeos sobre la capital, Kiev, donde este domingo un edificio residencial de 10 plantas a las afueras de la ciudad ha quedado derruido. Los bomberos han rescatado a varios de los vecinos y al menos cinco personas han resultado heridas. Desde el inicio de la ofensiva 228 personas han muerto en Kiev, incluidos cuatro niños.

En Jersón, al sur de Ucrania, ciudadanos de a pie han desafiado con protestas el dominio ruso sobre la ciudad. Se han enfrentado a vehículos militares y han terminado por expulsarlos de la zona. Mientras de Berdianks, también bajo control ruso, han llegado imágenes de cómo un militar pisoteaba a un manifestante que acaba de ser detenido. Y a gritos, cientos de personas han pedido en Energodar la liberación de su alcalde, secuestrado por el ejercito ruso.

Por otro lado, las fuerzas armadas ucranianas en la región de Lugansk han acusado al ejército ruso de bombardear un hogar de ancianos desde un tanque en la localidad de Kreminna, dando muerte al menos a 56 personas.

Zelenski, "preparado" para negociar con Putin

El presidente ucraniano ha dicho en una entrevista en la CNN que está "preparado" para negociar con su homólogo ruso, Vladímir Putin, y poner fin a la guerra, aunque si fracasan las conversaciones, advierte, será el inicio de la tercera guerra mundial.

También ha dejado claro Zelenski que no está dispuesto a reconocer la independencia del Donbás y la soberanía rusa sobre Crimea, dos de las exigencias del Kremlin para poner fin a la invasión sobre Ucrania.

Rusia persigue la libertad de expresión

En Rusia, acabar con la libertad de expresión es otro objetivo de esta guerra. Amnistía Internacional cifra en 150 periodistas los que han abandonado el país tras la ley que contempla penas de cárcel de 15 años por noticias falsas sobre la invasión.

A esto se suma que hay decenas de medios internacionales que han paralizado su información sobre la guerra. Una situación que ha provocado un fundido a negro en casi toda la prensa independiente en Rusia.

El resultado es una población aislada, porque el Kremlin sabe que una sociedad informada y con criterio propia podría minar su poder y su imagen.

España dice "No a la guerra de Putin"

Durante este fin de semana se han producido en España nuevas manifestaciones en contra de la invasión en Ucrania. En Madrid, unas 800 personas han recorrido el centro de la capital bajo el lema "No a la guerra de Putin".

En Barcelona han vuelto a concentrarse en Plaza Cataluña. Y en Bilbao, entre los asistentes, refugiados que han llegado en los últimos días hasta Euskadi, han pedido cerrar el espacio aéreo de Ucrania y ahogar económicamente a Rusia para que Putin no pueda seguir financiando esta invasión.