El imperialismo de Trump

¿Puede Trump realmente hacerse con Groenlandia? Los escenarios realistas para EEUU más allá de comprar la isla

El dato Estados Unidos llegó a tener unos 15.000 soldados en Groenlandia durante la Segunda Guerra Mundial, pero ahora tiene menos de 200. Desde Copenhague aseguran haber ofrecido a EEUU tener más bases en la isla y aumentar así su presencia militar.

El vicepresidente de EEUU, JD Vance, durante su visita a la base militar Pituffik de Groenlandia (Dinamarca) el 28 de marzo de 2025
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Groenlandia parece el siguiente objetivo para los afanes imperialistas de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha tenido a la isla dentro de sus objetivos desde su primera legislatura, cuando sugirió que quería comprarla. La respuesta de Dinamarca fue clara entonces y lo sigue siendo ahora: Groenlandia no está en venta y forma parte del país. Las dudas sobre los escenarios realistas que puede encontrar su Administración para "tener" la isla, como ha expresado Trump, son muchas, ganando enteros un escenario por encima de una compra que parece del todo improbable.

El incremento de la presencia militar estadounidense gana enteros como posible siguiente paso para Trump en su objetivo de tomar el control de la isla. Es más, según explica el investigador Mikkel Runge Olesen, del Instituto Danés de Estudios Internacionales en Copenhague, en 'The New York Times', Estados Unidos tiene la libertad para "hacer prácticamente lo que quiera" en Groenlandia, en virtud de un acuerdo firmado en 1951 por Estados Unidos y Dinamarca, un acuerdo que permitiría a los estadounidenses construir, instalar, mantener y operar bases militares en toda Groenlandia, alojar personal y controlar aterrizajes, despegues, fondeaderos, amarres, movimientos y operaciones de buques, aeronaves y embarcaciones. Eso sí, este investigador descarta de pleno ese escenario de una compra por parte de Estados Unidos. "Es imposible", sentencia.

El acuerdo de defensa entre EEUU y Dinamarca se actualizó en 2004 para incluir al gobierno semiautónomo de Groenlandia, otorgándole voz y voto sobre cómo las operaciones militares estadounidenses podrían afectar a la población local. La alianza entre los países nace en la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca estaba ocupada por los nazis y el embajador en Washington firmó un acuerdo ante el temor de que los nazis usasen Groenlandia como trampolín hacia Estados Unidos. Los estadounidenses lograron expulsar a los alemanes que lograron entrar en la isla para establecer pequeñas bases meteorológicas, manteniendo su presencia con algunas bases y radares que cerraron a excepción de una: la base espacial Pittufik. Tanto ha bajado la presencia militar de EEUU en la isla que ha pasado de tener a casi 15.000 soldados a no llegar a los 200.

Según la actualización de 2004, Estados Unidos debe consultar a Dinamarca y Groenlandia antes de realizar cualquier cambio significativo en sus operaciones militares en la isla. La enmienda, firmada por el entonces secretario de Estado Colin L. Powell, reconoce explícitamente a Groenlandia como parte del Reino de Dinamarca. Eso sí, según el analista de defensa danés Peter Ernstved Rasmussen, Estados Unidos "siempre recibiría un sí" en caso de querer aumentar su presencia militar en la isla, añadiendo: "Si Estados Unidos quisiera actuar sin consultar, podría simplemente informar a Dinamarca de que está construyendo una base, un aeródromo o un puerto".

Amenazas de ruptura

Según funcionarios daneses citados por 'Financial Times', desde Copenhague se ha ofrecido a distintas Administraciones de Estados Unidos aumentar su presencia militar en la isla con más bases aéreas o navales, recibiendo una respuesta "tibia". Además, desde Groenlandia y Dinamarca se han mostrado abiertos a llevar a cabo negocios con los estadounidenses y a firmar otro acuerdo de defensa.

En la ecuación entra la propia identidad de Groenlandia, un territorio que busca una mayor independencia de Copenhague y que, según una encuesta reciente, no quieren formar parte de Estados Unidos, un escenario que rechazan un 85% de los encuestados. Formar parte de Dinamarca es lo que otorga esa seguridad a Groenlandia, amenazada por el interés de China y Rusia, lo que hace obligatorio contar con medidas de seguridad en caso de una eventual independencia. Las autoridades de Dinamarca y Groenlandia temen que Estados Unidos haya iniciado una campaña de influencia para impulsar la independencia, según el 'Financial Times', que buscaría un acuerdo de cooperación en materia de armas nucleares por el cual el país tendría acceso militar exclusivo y el derecho a denegar dicho acceso a otros países, un acuerdo similar al que hay en Palau, las Islas Marshall y Micronesia.

El último escenario es el de una intervención militar que amenaza con romper todos los vínculos diplomáticos a nivel internacional. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha asegurado que cualquier ataque militar a Groenlandia conllevaría el final de la OTAN y del sistema de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial en Europa. Lo cierto es que hay poca presencia militar en la isla en estos momentos, pese a los esfuerzos anunciados por Copenhague para reforzar la seguridad en el Ártico.

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