El Museo del Prado se cerró por una noche para abrirse a los líderes de la OTAN. Los asistentes a cumbre que tiene lugar en Madrid protagonizaron una cena de gala en el museo más importante de nuestro país en el que, además, se celebraron numerosos eventos culturales.

A pesar del retraso de algunas delegaciones por las reuniones que tuvieron a lo largo de la jornada, algunos mandatarios aprovecharon el tiempo admirando obras de arte. Eso fue precisamente lo que hizo Emmanuel Macron y el propio Boris Johnson.

El primer ministro británico, que es licenciado en Estudios Clásicos por la Universidad de Oxford, se descolgó del resto de dirigentes para admirar en solitario las obras de arte de la galería central.

Otro de los protagonistas fue el primer ministro italiano, Mario Draghi, que tuvo que abandonar la cumbre de la OTAN para regresar a Roma por tensiones en su coalición. La imagen del mandatario sentado en uno de los bancos del museo atendiendo la llamada que le hizo abandonar España es otra de las anécdotas de la primera jornada de la cumbre.

Casi con una hora de retraso llegó Joe Biden junto a sus nietas pero con la ausencia de su esposa, Jill Biden, que ya se había marchado a Estados Unidos. Nada más ingresar en el Museo, el mandatario estadounidense se fundió en un abrazo junto al chef José Andrés, que fue el encargado de realizar el menú, con tintes 'ucranianos'.

Quienes también tuvieron que esperar fueron los miembros de la Orquesta de Kiev, a los que el presidente Pedro Sánchez se acercó para disculparse por la espera. Todos los líderes disfrutaron del concierto, que mandaba el mensaje de apoyo de la OTAN a Ucrania por la invasión de Rusia en su territorio.