El Parlamento británico ha aprobado una moción en la que el Gobierno de Theresa May propone solicitar a la Unión Europea que retrase la fecha del Brexit, previsto actualmente para el 29 de marzo, con el fin de evitar una salida caótica.

El texto redactado por el Gobierno ha recibido el apoyo de 412 diputados, mientras que 202 se han mostrado en contra, por lo que ha quedado aprobado por una holgada mayoría de 210 votos.

La Cámara de los Comunes se ha negado hasta dos veces -la última esta semana- a aprobar el acuerdo del Brexit negociado por Londres y Bruselas, lo que, dada la cercanía de la fecha límite, abocaba una retirada desordenada.

Para evitarlo, la primera ministra propuso una prórroga pero avisó a sus señorías de que las opciones son limitadas: aprobar el acuerdo actual, intentar renegociar otro distinto, convocar un segundo referéndum o cancelar directamente el Brexit.

La Unión Europea ya se ha manifestado enérgicamente en varias ocasiones para decir que el único acuerdo posible es el que ya está sobre la mesa, descartando así una nueva negociación, y este mismo jueves, los diputados británicos han aprobado otra enmienda en la que se niegan a celebrar un segundo referéndum.

La UE ha reiterado que si Londres pide ampliar las negociaciones, mediante la extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa, deberá explicar el motivo, cómo prevé consensuar una propuesta mayoritaria en los Comunes y qué tipo de relación desearía tener con el bloque comunitario una vez fuera.

Sin embargo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó que, en sus conversaciones previas al Consejo Europeo del 21 y 22 de marzo, pedirá a los líderes comunitarios que acepten una prorroga "larga" si el Reino Unido decide replantearse su estrategia.

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, quiere someter su tratado para la salida de la UE a votación por tercera vez seguramente el próximo martes, después de que ya fuera rechazado con contundencia el 15 de enero y el 12 de marzo.

En los próximos días, espera convencer a sus colegas conservadores euroescépticos y sus socios parlamentarios del Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte de que respalden su pacto en lugar de arriesgarse a que, con la prórroga, no llegue a producirse el Brexit.