India bate un nuevo récord de fallecidos: 3.689 personas han muerto por COVID-19 en tan solo 24 horas. El mayor fabricante de vacunas del planeta está absolutamente desbordado y las ONG que trabajan en la zona no dan a basto.

Sin ambulancias disponibles y sin espacio en los hospitales, algunos familiares de personas que fallecen por la enfermedad cargan con sus cuerpos a cuestas para trasladarlos a sus casas. Esta situación no afecta solo a personas mayores, los médicos explican que también reciben casos de niños e incluso bebés.

El país ya apenas puede respirar y UNICEF lanza un mensaje de auxilio al mundo: hace falta más oxigeno. Y es que en cuestión de dos semanas, el país se ha llenado de cadáveres y las hogueras funerarias han estremecido al mundo.

Son varias las ONG que trabajan en la zona que se esfuerzan en explicar por la situación que están pasando, como el hospital de Varanasi de la Fundación Vicente Ferrer, el principal de los tres que tiene en India. Si en un año atienden a medio millón de pacientes, ahora sólo se centran en casos de coronavirus y cualquier hueco sirve para improvisar un hospital de campaña, incluidos los despachos de los médicos.

También la ONG española Sonrisas de Bombay, que trabaja con mujeres victimas de la trata, cuenta a laSexta su preocupación sobre lo que supondrá para ellas esta pandemia. La portavoz de la organización, Ana Martínez Luna, explica que estas mujeres se encuentran en situaciones "muy frágiles" y necesitan apoyo para no volver a caer en la trata, por lo que centran sus esfuerzos en mantener el contacto telefónico.

Pero la situación es crítica a todos los niveles. India tiene 1.300 millones de personas y casi el 30 % vive con apenas tres euros al día, por lo que la labor de las ONG no puede verse interrumpida ni siquiera por una pandemia.