Las medidas frente al coronavirus de cara a la vuelta al cole en distintos países del mundo dejan estampas tan llamativas como la de un colegio de Tailandia que, además de imponer el uso de la mascarilla, ha ido más lejos y ha instalado mamparas de plástico en cada pupitre para evitar que el virus viaje de un alumno a otro.

Ello, a pesar de que cuando China nos mostró el vídeo en el que avanzaba cómo sería allí el retorno a las aulas -con un niño al que toman la temperatura y desinfectan zapatos, manos y ropa-, hace tan solo unos meses, era difícil imaginar que algo parecido acabaría instaurándose en otros países y también en España.

Aunque en nuestro país aún no hay normas cerradas para la vuelta al cole, todo apunta a que los escolares entrarán a los centros frotando el calzado en una alfombrilla desinfectante, echándose gel en las manos y con mascarilla. Dentro, marcas en el suelo ordenarán los desplazamientos manteniendo la distancia de seguridad.

No obstante, aún se podrían adoptar otras medidas que ya se utilizan otros países. En algunos lugares de China, por ejemplo, cada alumno lleva una pulsera con un código QR en la que el profesor puede ver su informe sanitario actualizado.

Ya en el aula, los países se dividen en dos estrategias: los que, como Francia, prefieren mantener a los alumnos más pequeños sin mascarilla, pero a mucha distancia unos de otros, y los que se olvidan de la distancia pero imponen la mascarilla en clase.

España, sin medidas fijadas a un mes de la vuelta al cole

El gran problema es que para respetar las distancias hace falta que haya menos alumnos por clase, y para eso hacen falta más aulas. La solución de muchos colegios españoles son los barracones provisionales, viejos conocidos en la educación precaria española, que podrían ser ahora la clave para poder mantener a raya al virus.

La Comunidad Valenciana es por ahora la única región que ya tiene un plan consensuado entre profesores y sindicatos para el inicio de las clases. Su medida estrella, que también se usará en Bélgica, son los 'grupos burbuja' para Infantil y Primaria. Así, cada clase y su tutor solo podrán relacionarse entre ellos y no tendrán contacto con nadie más, ni en el recreo, ni durante las comidas.

En el resto de comunidades, solo hay planes, pero no se han fijado aún medidas concretas, a menos de un mes para el inicio del curso, algo que enfada a algunos padres. En Málaga, por ejemplo, algunos amenazan con no llevar a sus hijos a clase.

"Si los centros educativos están como están y no hay ningún tipo de modificación, no llevaremos a los alumnos a los centros", apunta Olga Amado, portavoz de AMPAs en Pie. "Son nuestros hijos y nuestras hijas, velaremos por su seguridad", sentencia.