violencia policial
De nieto de inmigrante irregular a rostro de la ofensiva migratoria de Trump: quién es Greg Bovino
Los detalles Es el rostro más visible de la ofensiva migratoria del Gobierno de Donald Trump y uno de los pocos altos mandos que da la cara ante las cámaras. Tras el asesinato de Alex Perry, llegó a culpar públicamente a la propia víctima.

Resumen IA supervisado
Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, ha generado controversia tras justificar el disparo que mató al enfermero Alex Pretti, argumentando que las acciones de los agentes fueron necesarias para prevenir daños. En medio de protestas y críticas, Bovino ha defendido sin reservas los operativos, luciendo una imagen militar que ha causado rechazo. Conocido por su postura dura y como figura visible de la política migratoria de Donald Trump, Bovino ha liderado operativos agresivos en varias ciudades, resultando en muertes y detenciones masivas. Criado en Carolina del Norte, su carrera en la Patrulla Fronteriza ha sido su "obra de vida".
* Resumen supervisado por periodistas.
"Cuando alguien toma la decisión de ir a un lugar en el que las fuerzas de la ley están en acción e interfiere, obstruye, retrasa o asalta a los agentes y además porta un arma, esa es una decisión de esa persona". Gregory Bovino pronuncia la frase con la seguridad de quien cree estar diciendo algo evidente. Con ella, el comandante de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos no solo justifica el disparo que mató al enfermero Alex Pretti: también deposita el peso de la muerte sobre el cuerpo de la víctima.
Las palabras de Bovino ocurrieron en medio de una crisis que ha encendido protestas, investigaciones judiciales y una fuerte crítica pública. En sus declaraciones públicas, ha insistido en que los agentes hicieron lo necesario para "tomarlo antes de que pudiera causar daños".
Lejos de cualquier gesto de autocrítica, Bovino ha defendido sin matices el operativo y avivó aún más la polémica con una aparición pública que no pasó desapercibida. A su imagen habitual —sienes rapadas y gesto marcial— ahora se presenta un abrigo largo de corte militar, verde caqui, con amplias solapas e insignias en brazos y hombros. La escena, más propia de la SS, provocó una oleada de rechazo en redes sociales.
Bovino no es un desconocido. Es el rostro más visible de la ofensiva migratoria del Gobierno de Donald Trump y uno de los pocos altos mandos que comparecen ante las cámaras sin ocultar el rostro. A sus 55 años, ha sido presentado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, como el "comandante en jefe general" de la Patrulla Fronteriza.
Su ascenso a la primera línea se produjo en junio del año pasado, cuando Trump le puso al frente de las redadas migratorias en Los Ángeles, en plena frustración del presidente por el ritmo de las deportaciones, insuficiente para cumplir su promesa de ejecutar "la mayor deportación de la historia". El republicano cargó entonces contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y recurrió a Bovino, defensor de tácticas más agresivas, para acelerar los resultados.
El operativo en California dejó miles de detenciones y escenas que no se veían desde hacía años. Ventanillas rotas, puertas derribadas, agentes patrullando a caballo el Parque MacArthur. La ciudad se llenó de sirenas y miedo. La rapidez de la operación marcó un antes y un después y confirmó el viraje de la política migratoria en el segundo mandato de Trump.
Después vinieron otros escenarios. En septiembre, Bovino dirigió la Operación Midway Blitz en Chicago. Hubo cargas contra manifestantes. Gas lacrimógeno. En uno de los vídeos que circularon esos días se lo ve a él mismo accionándolo. Antes y después, Charlotte. Nueva Orleans. Los nombres de las ciudades cambian; el método, no.
En lo que va de 2026, Minnesota se ha convertido en otro de esos nombres. Allí, durante operativos liderados por Bovino, murieron Alex Pretti y Renée Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, alcanzada por un disparo en la cabeza. Tampoco entonces hubo vacilaciones. "Mis respetos para ese agente del ICE", dijo Bovino sobre el policía que mató a Good. "Me alegra que haya salido con vida. Me alegra que esté con su familia".
Como Trump y el vicepresidente J. D. Vance antes que él, Bovino defendió la actuación policial. "Hizo lo que tenía que hacer para salvar su vida". Y añadió una explicación que volvió a desplazar el foco: el agente, dijo, no sabía lo que iba a pasar, se vio envuelto en una situación violenta y reaccionó cuando "un proyectil de 4.000 libras" se dirigía hacia él.
Creciendo con el enemigo
Nacido en Carolina del Norte, Gregory Bovino se crio en una familia italoestadounidense. Sus bisabuelos paternos emigraron desde Calabria, en el sur de Italia, a Pensilvania en 1909 para trabajar en el sector minero y se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses en 1927.
La infancia, sin embargo, no fue una línea recta. Su padre, dueño de un bar, mató a una mujer mientras conducía ebrio y pasó 18 meses en prisión. Poco después, el matrimonio se rompió.
Bovino estudió Conservación de Recursos Naturales en la Universidad de Carolina Occidental y obtuvo una maestría en Administración Pública en la Universidad Estatal de los Apalaches. Según su perfil profesional, pasó brevemente por el Departamento de Policía de Boone antes de ingresar, en 1996, en la Academia de la Patrulla Fronteriza. Fue allí donde encontró un rumbo definitivo.
Su primer destino fue el Sector El Centro, en California, una franja árida y fronteriza con México, a unas dos horas de San Diego. Un territorio duro, de calor extremo y cruces constantes, donde el control migratorio no es una abstracción política, sino una rutina diaria.
"La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida"
Con el tiempo, Bovino empezó a destacar no solo por su carrera interna, sino por su forma de hablar. Frases cortantes, mensajes sin concesiones. En redes sociales y medios conservadores se consolidó como una voz "sin filtros", alguien dispuesto a decir lo que otros —según él— callan por corrección política. Frente a lo que considera la debilidad de las administraciones demócratas, Bovino propone mano dura, despliegues federales y presencia constante de fuerzas de seguridad, incluso cuando esas decisiones generan protestas o litigios.
Para él, la Patrulla Fronteriza no es solo un cuerpo policial. Es una identidad. La llama la "Máquina verde", en referencia al color de los uniformes y a su capacidad operativa. Habla de ella como de una familia. "La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida y así lo diré siempre con orgullo", dijo en 2021 durante un pódcast junto a Jason Owens, antiguo compañero de universidad y jefe nacional de la agencia durante tres décadas.
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