La muerte del afroamericano George Floyd a manos de la Policía en Minneapolis, Estados Unidos, ha provocado un movimiento de protesta histórico contra el racismo y la brutalidad policial que excede las fronteras estadounidenses para expandirse por diversas partes del mundo.

La repercusión de su asesinato ha sido tal que la presidenta del Consejo municipal de Minneapolis, Lisa Bender, ha planteado la posibilidad de acabar con la Policía de la ciudad y crear un "nuevo sistema de seguridad pública".

Así lo ha afirmado a pesar de la negativa del alcalde, demócrata, que opta por reconstruir el departamento de Policía que acabó calcinado para devolver a la ciudad este cuerpo de seguridad.

"La relación de la ciudad con el departamento es tóxica", ha asegurado Bender, que ha afirmado que "hay que crear sistemas de seguridad pública que realmente mantengan a salvo".

"Nos comprometimos a desmantelar la policía tal como la conocemos en la ciudad de Minneapolis y a reconstruir con nuestra comunidad un nuevo modelo de seguridad pública que realmente mantenga a salvo a nuestra comunidad", ha explicado.

El alcalde demócrata de la ciudad se ha opuesto a esta medida y, de hecho, este fin de semana ha tenido que marcharse de una de las multitudinarias manifestaciones tras ser abucheado.

El mundo clama contra el racismo

La oleada mundial antirracista es única: las protestas no solo retumban en EEUU, testigo de las concentraciones más importantes en el país desde el asesinato en 1968 del líder de los derechos civiles Martin Luther King, sino que se han extendido por todo el mundo.

En Berlín se han realizado numerosas manifestaciones donde se ha podido ver los puños en alto como protesta. En Budapest la protesta ha surgido en forma de un escrupuloso silencio de nueve minutos. En Roma, sin embargo, miles de personas han hincado la rodilla.

La indignación por la muerte de Floyd ha movilizado a la comunidad negra, pero también a la blanca. De hecho, este mismo fin de semana se ha podido ver en una de estas protestas a uno de los nombres destacados dentro del Partido Republicano, Mitt Romney, el que fuera rival de Barack Obama en las elecciones de 2012.

El senador republicano y excandidato a la presidencia de EEUU ha defendido que marcha "para que la gente entienda que las vidas de los negros importan". Romney es el primer senador republicano que se une a estas marchas.

Los toques de queda nocturnos en casi 40 ciudades, la imagen de la Casa Blanca fortificada o que el presidente del país se haya resguardado en el búnker del edificio -según Trump, para inspeccionar su estado-, también hacen diferentes a estas manifestaciones.

La presión de protestas, además, podría obligar a Trump a dirigirse a la nación para lanzar un mensaje de unidad y contra el racismo. Según la cadena CNN, lo haría esta misma semana.