Una multitud de manifestantes que protestaban frente al Capitolio por la victoria de Joe Biden, presidente electo en los comicios del pasado 3 de noviembre, han roto este miércoles el cordón de seguridad y han tratado de entrar en el Congreso estadounidense, encaramándose a las puertas del edificio.

Algunos radicales han logrado acceder a las oficinas, llegando a la Cámara de Representantes y subiéndose al púlpito al grito de "¡Trump ganó las elecciones!". Una mujer ha sido herida de bala durante los disturbios y finalmente ha fallecido. Posteriormente, la Policía ha confirmado la muerte de tres personas más por "emergencias médicas".

Los congresistas y senadores que se encontraban dentro permanecieron encerrados dentro del edificio sin poder salir, ya que no se podía garantizar su seguridad.

Dentro, se debatía la ratificación de la victoria electoral del candidato demócrata sobre el presidente Donald Trump. El Senado y la Cámara, que estaban sopesando objeciones a la victoria de Biden, interrumpieron la sesión abrupta e inesperadamente, pudiendo finalmente reanudarla varias horas después, después de que las fuerzas de seguridad procediesen al desalojo del lugar.

Donald Trump, que en un primer momento pedía "mantener la paz" y mostraba su apoyo a la Policía, terminó por solicitar a los asaltantes que "vuelvan a casa". No obstante, ha insistido en en el fraude electoral: "Sé que estáis dolidos, se nos robó la elección", ha reivindicado en un vídeo compartido en su perfil de Twitter, que ha bloqueado su cuenta, al igual que han hecho las plataformas Facebook e Instagram.

 

Trump culpa a Mike Pence del asalto

Trump, que pidió a Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, que tuviese valor y bloquease el proceso de certificación de Biden, le culpó del caos generado después de que su número dos se negara a interrumpir el trámite constitucional. "No tiene el coraje de hacer lo que debería haberse hecho para proteger nuestro país y nuestra Constitución", aseveró Trump.

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, incluso pidió refuerzos para ayudar a la policía del Capitolio, desbordada en su intento por desalojar a los manifestantes del edificio. La Guardia Nacional de Estados Unidos fue movilizada junto a otros "servicios federales de protección" para frenar el asalto.