Nicolás Maduro asegura que la solución a la situación actual de Venezuela no pasa por unas elecciones presidenciales, pero insiste en que sí deberían celebrarse para la Asamblea Nacional que controla Guaidó.

Nicolás Maduro durante un acto de Gobierno con militares en Maracay, Venezuela | EFE

"El poder legislativo es el único que no se ha relegitimado", afirma Maduro.

En la paralela Asamblea Constituyente, el oficialista Diosdado Cabello comienza a pasar de palabras a hechos: ha propuesto designar una comisión para consultar a los ciudadanos la convocatoria de las parlamentarias.

"Es una forma de complacer las peticiones de la oposición", dice el número dos de Maduro, Diosdado Cabello.

Para Guaidó, renovar la Asamblea Nacional cuando no toca sería un suicidio político de Maduro.

"No tiene la legitimidad, la legalidad, ni el respaldo para liderar a nuestro país", señala Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela.

También lo desligitima el opositior residente en España, Antonio Ledezma.

"No tiene ni cualidad para convocar una elección a la reina del carnaval", dice el exalcalde de Caracas y opositor venezolano, Antonio Ledezma.

Aunque Maduro dice seguir estando abierto al diálogo, desconfía de la ayuda humanitaria ofrecida.

"El imperialismo no ayuda a nadie. Dime a qué lugar del mundo han llevado ayuda humaniaria. Lo que han llevado son bombas", afirma Maduro.

Y los suyos suben el tono: "Sabemos cómo usar las armas si fuese necesario", dice Adán Chávez, hermano del dictador fallecido.

Diosdado Cabello también se dirigió a Guaidó para decirle que "no ha escuchado el silbido de una bala cerca".