La reina Isabel II ha emitido un comunicado para desmarcarse de las acusaciones que la duquesa de Sussex, Meghan Markle, realizó ayer sobre la familia real británica en una entrevista con Oprah Winfrey para un medio estadounidense.

En el comunicado, la Casa Real lamenta los "difíciles" años que han pasado Harry y Meghan: "Toda la familia se ha entristecido al conocer todo el alcance de lo desafiantes que han sido los últimos años para Harry y Meghan". Además, se refiere especialmente al incidente racista que Meghan Markle narró con relación a su hijo Archie, sobre el que afirmó que la familia real estaba "preocupada" por su color de piel antes de que naciera.

En este sentido, califican de "preocupante" este incidente, y afirman que "la familia se ocupará de ello en privado". "Harry, Meghan y Archie siempre serán miembros muy queridos de la familia", zanja el escrito, firmado por la reina Isabel.

Se trata de la primera reacción de la Casa Real británica tras la polémica entrevista a los duques de Sussex, en un comunicado que rechaza entrar en una guerra mediática.

Altos cargos de la Casa Real británica han celebrado reuniones de crisis después de la entrevista, según ha informado la BBC. Después los comentarios vertidos por la pareja, la Casa Real "no quería apresurarse para decir algo", según ha informado la corresponsal de la cadena británica para la Casa Real.

Polémica en Reino Unido

Entre otros asuntos, en la polémica entrevista el príncipe Harry y Meghan Markle abordaron el racismo, la salud mental y el tratamiento que les han dado los medios de comunicación y otros miembros de la familia real británica.

Una de las revelaciones más impactantes de la entrevista fueron las conversaciones sobre supuestas "preocupaciones" por el color de la piel del hijo de los duques, Archie, por parte de la Casa Real británica. Un hecho que puso en jaque la salud mental de la duquesa, que reconoció haber tenido pensamientos suicidas durante su embarazo.

Horas más tarde, Winfrey matizó que no fueron ni la reina Isabel II ni su marido, el príncipe Felipe, quienes se mostraron preocupados sobre el color de la piel del bebé, aunque desde entonces la prensa británica ha iniciado una carrera por conocer quién realizó dichos comentarios, que según Markle jugaron "un gran papel" en su decisión final de abandonar el país.

El príncipe Harry también cargó contra la prensa británica, subrayando que es "intolerante" y aseguró que "nadie" de la familia real británica se había disculpado ni con él ni con Markle. Sobre la propia familia real, a la que describió con la palabra "sistema", afirmó que suponía un "ambiente tóxico" debido a la "relación, control y miedo" que infiere la prensa sensacionalista británica.