La princesa Latifa de Dubai, que ha denunciado ser rehén de su padre, ha pedido que se reabra la investigación sobre la desaparición de su hermana mayor, Shamsa, que fue secuestrada en el año 2000.

"Todo lo que pido es que, por favor, presten atención a su caso porque podrían devolverle su libertad", ha explicado la princesa Latifa en una carta fechada en 2018 y a la que han tenido acceso medios británicos.

"La mantienen incomunicada sin fecha de liberación, juicio ni acusación", denuncia en la misiva que ha publicado la BBC, donde asegura que la heredera del emir de Dubai ha sido torturada. La propia Latifa asegura ser una rehén de su padre, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, que también es vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes.

Según denuncia Latifa, su hermana fue secuestrada hace más de 20 años y desde entonces no se sabe nada de ella. Ese verano la joven, de 18 años, había escapado de la mansión de su familia en el condado de Surrey, a las afueras de Londres. Consiguió llegar a Cambridge, pero ayer fue secuestrada por los hombres de su padre: de madrugada y en helicóptero fue trasladada a un aeropuerto privado en Francia, donde la mandaron en jet privado de vuelta a Dubai.

Según el periodista y escritor Ignacio Cembrero, las autoridades del país "no van a permitir ni a los agentes ni a Naciones Unidas acceder a las princesas. Es muy difícil que la investigación llegue a buen puerto".

Latifa denunció ser prisionera

La princesa Latifa Al Maktoum, una de las hijas del emir de Dubái, denunció en una serie de vídeos divulgados por la cadena británica BBC que permanece retenida como "rehén" en una villa tras haber intentado huir del país en 2018 y teme por su vida.

"Estoy grabando este vídeo desde un baño, porque es la única habitación con una puerta que puedo bloquear. (...) Soy una rehén y esta villa se ha convertido en una cárcel. Todas las ventanas están cerradas con rejas, no puedo abrir ninguna", relata Al Maktoum, de 35 años, en uno de los vídeos.

"Todos los días estoy preocupada por mi seguridad y por mi vida. No sé si voy a sobrevivir a esta situación", sostiene la princesa, que asegura que cinco policías vigilan la mansión desde el exterior, mientras que otros dos se mantienen el interior.