Fadwa Mahmud siente que le ha fallado a su hijo y a toda una generación, pero lo único que ha hecho en su vida ha sido luchar por los derechos en Siria. Ella y su marido siempre lo han hecho juntos, hasta que fueron detenidos. Primero su marido y después ella: "Yo fui detenida en 1992. Fue mi propio hermano, miembro de la policía política siria quien me detuvo. Fue muy duro".

Ya entonces, asegura Fadwa, el régimen de Al-Assad era violento y despiadado. Ella pertenecía al Partido de Acción Comunista, una alternativa de cambio, dice, que como el resto de opciones políticas vivía en la clandestinidad. Nunca se rindieron, siempre perseguidos por los Mukhabarat: "Oigo ese nombre y tengo escalofríos. Significa tortura, golpes, humillación. Eso son los Mukhabarat".

Con la 'Primavera árabe' la crueldad del régimen aumentó y ahí, su hijo y su marido no tuvieron ninguna posibilidad. En septiembre de 2012 su marido volvía de una conferencia por la paz en China, su avión aterrizó en Siria pero ellos no regresaron a casa: "Mi hijo fue a buscar a su padre al aeropuerto. Yo estaba en casa esperando y nadie llegó".

Han pasado siete años y cuando le preguntamos si ambos seguirán vivos es rotunda: "Si, si... seguro están vivos". Ese mismo año Fadwa puso en marcha la organización 'Familias por la libertad', formada por mujeres y familiares de los más de 82.000 desaparecidos que Amnistía Internacional denuncia permanecen olvidadas en las cárceles sirias.