Los contagios y las muertes por coronavirus descienden en China en las últimas semanas. El pasado domingo se registraron 150 víctimas mortales, y no han dejado de bajar hasta el miércoles, cuando apenas hubo 29.

Las infecciones afectan sobre todo a la población de entre 40 y 70 años y por lo que se ha podido analizar, hasta ahora la tasa de mortalidad es menor en mujeres e inexistente en niños. Con las férreas cuarentenas en las zonas cero y los controles exhaustivos, China estima que el COVID-19 esté bajo control a finales de abril.

Países de todo el mundo han tomado medidas para evitar la epidemia. Arabia Saudí ha prohibido las peregrinaciones de extranjeros a la Meca y la Medina para evitar contagios por el coronavirus. Además, el régimen saudí denegará el visado a todos los que procedan de focos infección como Irán.

Allí los casos no dejan de crecer: de las 31 provincias del país, 20 ya están infectadas. El brote ya ha afectado incluso a su segundo dirigente político, que informaba de su contagio con un vídeo.

La misma técnica ha empleado el presidente de Lombardía para informar de su cuarentena voluntaria. Aunque su contagio está descartado, él se aísla por precaución, porque el brote italiano se expandido por 13 países.

Pero el coronavirus no preocupa especialmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que asegura que su país está "muy preparado". Tan solo insta a "lavarse las manos y mantenerse limpio" para combatirlo.

Instrucciones que no han sido suficientes para una secta de corea del sur que anhela la salvación eterna: gran parte de los más de 2.000 contagiados en el país pertenecen a ese culto.