El asesinato del exprimer ministro de Japón Shinzo Abe ha conmocionado a un país con grandes restricciones en el acceso a las armas y nada acostumbrado a tiroteos mortales como este.

Los disparos han tenido lugar a plena luz del día, en la vía pública, cunado el político se encontraba dando un mitin de campaña. La ciudad trata ahora de recuperarse del asesinato del que no dan crédito.

En uno de los países con menor tasa de criminalidad del planeta, la muerte del exministro Abe ha conmocionado a todo Japón. Así lo explica la española Diana Herraiz, que vive en Tokio y que explica que la ciudadanía está en "shock": "Como es un país seguro, la gente ni siquiera sabe reconocer el sonido de un disparo y pensaban que eran fuegos artificiales".

Porque allí tienen una de las políticas de armas de fuego más estrictas del mundo. Para conseguirlas se debe hacer un curso y pasar varios exámenes de todo tipo. Además, se comprueba la salud mental del propietario y sus relaciones personales, así como los antecedentes penales.

Las estadísticas hablan por si solas: solo hay 0,2 asesinatos por cada 100.000 habitantes. De hecho, según el último dato registrado, en 2018 solo se produjeron nueve muertes por armas de fuego, en un país con 125 millones de habitantes.