Las imágenes que llegan desde la India son demoledoras. En un vídeo que se ha difundido se observa a dos hermanas que intentan salvar desesperadamente a su madre infectada por COVID-19. Ante la falta de médicos y de oxígeno, deciden hacerle el boca a boca aún a riesgo de infectarse. Poco después, la mujer ha fallecido.

Son escenas que se repiten día a día: familiares portando a fallecidos a cuestas ante la imposibilidad de hacerlo en ambulancia, cremaciones de personas fallecidas por coronavirus en masa o pacientes que fallecen pidiendo que les rellenen la botella de oxígeno. El país roza ya los 20 millones de contagios y ha administrado 150 millones de dosis de la vacuna, lo que corresponde a un 10 % de la población. Pero su sistema sanitario está colapsado y el país que más vacunas produce en el mundo, desbordado por la pandemia.

La OMS asegura que los casos no se reducirán drásticamente hasta que la mitad de los habitantes estén vacunados. Por su parte, las ONG que trabajan sobre el terreno insisten en que la necesidad de ayuda internacional es urgente, como UNICEF, que lanza un mensaje de auxilio al mundo: hace falta más oxigeno.

También el hospital de Varanasi de la Fundación Vicente Ferrer, el principal de los tres que tiene en India, explican la gravedad de la situación: ahora solo pueden atender a casos de coronavirus y cualquier hueco sirve para improvisar un hospital de campaña, incluidos los despachos de los médicos.